Hoy somos capaces de sentir armonía con los eventos actuales que llenan nuestra vida. Si el día anterior estuvimos resolviendo activamente los asuntos que surgían en nuestro camino, ahora podemos reaccionar con calma ante cualquier cambio a nuestro alrededor. Si nuestra actividad fue insuficiente, podemos sentir inconscientemente ansiedad, como si algo nos faltara o lamentar no haber hecho todo lo posible. En ese caso, es importante dedicar más atención a buscar formas de relajación, es decir, aceptar el momento presente tal como es.
En este tiempo puede surgir en nosotros una gran necesidad de cercanía en las relaciones con otra persona. Para cada uno, la cercanía puede ser diferente: espiritual, emocional, física, etc. Quizás para sentir esa cercanía falten condiciones externas favorables, que son fáciles de crear cuando comprendemos hacia qué anhelamos.
En la primera mitad del día podemos recibir buenos consejos de nuestra intuición. Por lo tanto, hablar con uno mismo puede dar respuestas a cualquier pregunta; lo importante es no aferrarse a palabras sueltas, sino captar las imágenes. Así que prestemos atención a la meditación centrada en el momento o en la tarea que estamos realizando.
La segunda mitad del día será un reflejo de la primera. Lo que proyectamos hacia el exterior lo recibiremos de vuelta. Si logramos sentir armonía con el mundo exterior, ese flujo energético solo se fortalecerá.