La quietud de las primeras horas de la mañana cura las preocupaciones de ayer. Por ello, es bueno dedicar este día a una hora temprana para uno mismo y permitirse realizar las tareas matutinas favoritas. Es importante enfocarse en las propias sensaciones y deseos, y no en juzgar el comportamiento de las personas que nos rodean.
A lo largo del día, nos quedamos a solas con nuestros miedos. El miedo consume nuestra fuerza, y bajo su influencia, mostramos con más frecuencia nuestras debilidades. La mayoría de lo inaceptable no trasciende más allá de nuestros pensamientos, pero son precisamente esos pensamientos los que pueden hacernos dependientes de nuestros puntos débiles. Estos procesos generan una lucha interna, cuyas consecuencias se manifiestan hacia afuera a través de irritación, mal humor o enfermedades. Por eso, es crucial entender que los pensamientos no son ustedes, sino solo fragmentos de deseos no cumplidos o experiencias reprimidas. La herida puede sanar cuando se extrae el fragmento.
Hoy aumenta la posibilidad de conflictos y malentendidos en la comunicación con otras personas. En este día, quienes nos rodean suelen tocar nuestras heridas emocionales. Por ello, no conviene atribuir la culpa de nuestro dolor a todos los interlocutores. Por las mismas razones, es mejor posponer acuerdos y reuniones.