Aries La mentira de “salvar”, en la mayoría de los casos, por supuesto, a sí mismos, al ser amado. ¡Artistas! Tal actuación en el rostro es digna de una madre querida. El efecto se intensificará con mil excusas y toda esta puesta en escena se realiza con el fin de evitar cumplir cualquier petición o tarea que no deseen realizar. Pero prometen con vehemencia que, en cuanto todo se organice con tiempo libre, ayudarán sin falta. Y nuevamente mienten. Aries simplemente piensa que, tarde o temprano, el suplicante entenderá que golpea puertas cerradas y, por fin, se alejará. En principio, así suele ocurrir en la práctica. La verdad es que, con el tiempo, incluso Aries se topa con rechazos, a pesar de que lo trataban con sincera simpatía. Por cierto, desenmascarar a Aries no presenta mayores dificultades; sus “excusas”, por regla general, carecen de lógica, por lo que un análisis común suele ser suficiente. Para ellos, esto es todo un arte: tejen una red de mentiras como arañas con el propósito de parecer más importantes o suscitar compasión, es decir, desean impresionar a los demás. No les gusta prestar dinero y, para “ennoblecer” su negativa, recurren a la mentira, aunque el día anterior pudieran haber presumido de haber recibido un buen premio, comprado un abrigo de piel a su amante o perdido un montón de “verdes” en el casino.
El sexo opuesto también obliga a mentir a los Tauro. Para evitar preguntas incómodas y molestas, los hombres Taurus recurrirán a mentiras por teléfono, alegando que deben quedarse en una reunión, sin importarles la música estridente y las risas femeninas que se escuchan claramente en el auricular. Curiosamente, a los Taurus se les perdona todo tipo de mentiras. Las razones son diversas: algunos están dispuestos a pasar por alto cualquier engaño con tal de permanecer cerca de ellos, tan encantados están con estos magos; otros los tratan como a niños pequeños, a quienes no se puede tomar en serio, y además, enfadarse con ellos sería un pecado.
Géminis Juegan. Para ellos, su inclinación por la mentira es un juego. Recurren a ella por diversas razones, como obtener un beneficio material o demostrar a los demás que tienen razón. Su conciencia dormirá profundamente cuando, como si fuera un artículo de lujo, “colocan” un producto de mala calidad o, mediante mentiras, obliguen a otra persona a pagar sus cuentas. Sí, saben mentir; perfeccionan este arte desde la infancia, cuando se quitaban la culpa de encima inventando historias enteras, y en la vida adulta, disfrazan sus mentiras con argumentos y hechos. Es difícil descubrirlos, interpretan su papel con brillantez y no cometen errores groseros que los delaten. Por eso, al comunicarse con Géminis, no olvide dividir sus palabras entre cuatro, o incluso entre cuarenta y cuatro.
Cáncer Mienten rara vez y solo por necesidad, pues la mentira les repugna. Una situación que no permite decir la verdad sin herir los sentimientos puede obligarlos a mentir. Un ejemplo clásico es cuando una madre, para no traumatizar la psique de su hijo, le dice que su padre es un explorador polar y, por eso, no puede estar con ellos. De esta manera, los Cáncer buscan evitar sufrimientos a sus seres queridos. Sin embargo, la mentira en beneficio propio les resulta inaceptable. Se sabe que a muchos les gusta adornar sus historias de vida, pero no los Cáncer: ellos consideran que la verdad es mucho más interesante que cualquier invención ingeniosa. Esta postura de este signo crea ciertos problemas en la comunicación con los demás, ya que, al no recurrir a la mentira, exigen lo mismo de quienes los rodean. Descubrir a un Cáncer mentiroso es muy sencillo: basta con mirarlo directamente a los ojos; su vergüenza por el engaño será evidente: su rostro se ruborizará y notoriamente perderá vitalidad. Sin embargo, hay pocas probabilidades de que pida perdón por su palabra falsa, porque, como ya se mencionó, mienten en casos excepcionales, a su juicio, por un fin noble, por el cual no hay nada que disculpar.
Leo Ellos, como corresponde a los reyes, mienten “a lo rey”. Dado que necesitan guardar las apariencias, la mentira se integra en su vida. Descubrirlos en una mentira es una tarea compleja: los Leo recuerdan con exactitud cuándo, dónde y cómo mintieron, considerando cada detalle. Intentar no creer en su arte es imposible. La mentira para los Leo es como una prenda que deben ponerse para ocultar la verdad o entretener a quienes los rodean. Estos maravillosos narradores, con palabras hermosas y detalles inventados, velan la realidad tras un espectáculo deslumbrante. Lo que los impulsa en esto es el deseo de mostrar una vida fascinante y emocionante. En el aspecto material, la mentira no tiene cabida para ellos; su natural meticulosidad y orgullo les impiden aprovecharla con ese fin. Prefiere ganar dinero enriqueciéndose con el engaño.
Virgo Mentirosos torpes. A pesar de ello, mienten con frecuencia. Descubrirlos puede hacerlo incluso la persona más perspicaz, tan burda es su mentira. A menudo se contradicen, se ruborizan y comienzan a tartamudear, logrando que todos a su alrededor se vuelvan en su contra en lugar de alcanzar el objetivo deseado. Además, en la mentira suelen ser descubiertos los hombres Virgo. Las mujeres rara vez se ensucian en este asunto: en primer lugar, tienen otros medios para conseguir lo que desean, y en segundo lugar, su innato sentido de la repugnancia les impide mentir; si lo hacen, se sienten como si se hubieran ensuciado. En cambio, los hombres mienten, por así decirlo, “por cualquier motivo o sin motivo”. Incluso cuando no necesitan justificarse o explicar algo. Así, ante la pregunta: “¿Dónde estás ahora?”, pueden responder: “Estoy atrapado en un atasco”. ¿Por qué no creerlo si afuera hace tres horas que llueve y, además, es una zona residencial? Y lo curioso es que, ante la incredulidad, se ofenden y se sorprenden sinceramente de que alguien no les haya creído.
Virgo Mienten. Se regañan a sí mismos, aunque su mentira suele estar dirigida hacia ellos mismos. Básicamente, recurren a la mentira como un método para alcanzar la paz interior. Así, los Libra que se hunden hasta el cuello en problemas intentarán convencerse de que la vida es maravillosa y que todo les va de maravilla. Este es un modo de escapar de los problemas, como el avestruz que esconde la cabeza en la arena, lo que no les ayuda en absoluto. Y aquí, la mitad resulta ser de hormigón. Como resultado, con sus mentiras se perjudican a sí mismos. Quienes los conocen bien —familiares y cercanos— no escucharán mentiras de sus labios, y hay razones de peso para ello: en la infancia ya les dieron “una paliza” por mentir, porque todo se les nota en la frente; después de eso, su inclinación por experimentar se debilitó notablemente en los Libra. Sin embargo, si la situación lo requiere, los Libra son intrigantes incomparables. ¡Ajá! Libra son diplomáticos y abogados de oro. En otras palabras, son profanos en la mentira cotidiana, pero grandes expertos en el engaño global a nivel estatal. Aunque en este ámbito también más que mentiras, recurren a medias verdades, artimañas y tretas.
Escorpio Los Escorpio refuerzan con mentiras la imagen que proyectan ante los demás. Si necesitan representar que no hay nadie más desdichado en el mundo entero, la vida del Escorpio “se llenará” de historias aterradoras que hielan la sangre: parientes muriendo en masa, casas destruidas por desastres naturales, huesos rotos en accidentes automovilísticos, etc. Lo principal es suscitar lástima en quien escucha. Vestidos con la máscara de un gran místico y gurú, surgirán historias sobre el feliz descubrimiento del tercer ojo tras un golpe afortunado de un rastrillo en la frente, invasiones de fantasmas y extraterrestres. Sin embargo, la razón principal de la mentira de los Escorpio es el deseo de enriquecerse o simplificar la manipulación de quienes los rodean. Descubrirlos es difícil, pues su falta de principios y su rica imaginación lo impiden. Si sus relatos generan desconfianza, harán lo imposible por demostrar la veracidad de sus palabras. Destruirán un auto y presentarán un certificado de nariz rota, junto con un informe de los ufólogos que registraron el despegue de un OVNI en el distrito vecino. Es un signo muy vanidoso.
Sagitario Su mentira es inspirada, pero absurda, lo que irrita a quienes los rodean, pues está tejida con hilos blancos.
Con frecuencia, sus mentiras se deben a algo sin importancia, no a una razón de peso. Por naturaleza, los Sagitario no pueden entender que alguien más (además de ellos mismos) pueda tener razón. Sus relatos improvisados se llenan de detalles inexistentes. Si los descubren mintiendo o simplemente ya no necesitan mentir, sin remordimiento alguno dan marcha atrás, negando sus propias palabras dichas antes. No son capaces de intrigar por mucho tiempo, por lo que mienten al instante y su mentira es vacía. Para ellos, lo prioritario es imponer su voluntad en este mismo segundo. Muy a menudo, esta distorsión de la realidad se traduce en una pérdida de confianza hacia los Sagitario, ahora incluso la verdad que sale de sus labios se percibe como mentira.
Este signo, al igual que los Leo, tiende a exagerar; adornan todo: el peligro que los amenazaba, su importancia y atractivo, y sus propios méritos.
La mentira es su herramienta si necesitan adelantarse a alguien en un asunto o confundir a los demás. Su vanidad natural los lleva a usar la falsedad para convencer a todos de su alto estatus y bienestar material. Por cierto, los Capricornio creen firmemente en sus propias historias, hasta el punto de que su vida transcurre como en dos mundos: el real y el imaginario, donde se ven más ricos, exitosos y completamente satisfechos con su existencia.
Al cortejar a una mujer, el Capricornio también puede mentir, prometiéndole «el oro y el moro» y desplegando todo su encanto. Sin embargo, una vez que logra su objetivo, suele olvidar lo que dijo. Descubrir al Capricornio es sencillo: basta con averiguar su verdadero lugar en la sociedad o fijarse en su rostro. Miente con voz alterada, ojos brillantes y las puntas de las orejas rojas. Y este rubor no indica que sienta vergüenza, ni mucho menos; no le importa lo más mínimo.
Este signo no miente, simplemente omite parte de la verdad. Su reserva natural, no la mala intención, es la culpable. Al depender solo de sí mismos en la vida, los Acuario creen que solo a ellos les interesa su existencia y piensan que es mejor callar con los demás para no darles armas que puedan usar en su contra.
Se puede obligar a un Acuario a mentir en tres casos: si la persona no le inspira confianza, si lo ha fastidiado o (lo más frecuente) si miente para que lo dejen en paz. Por ejemplo, para evitar cumplir una promesa pesada o realizar un trabajo desagradable, pueden «enfermarse». Justo es decir que, cuando pasa su ataque de misantropía, compensan con creces su «enfermedad».
Pero los Acuario no toleran la mentira. Tan pronto como descubren que los han engañado, reaccionan y cortan el contacto con el mentiroso. Además, saben detectar la falsedad; su buena intuición natural les ayuda, por lo que es difícil «tomarlos por tontos».
No son mentirosos, sino soñadores. Crean un mundo interior distinto a la realidad, pero intentan convencer a los demás de que el mundo que ellos han construido es la verdadera realidad. Por ejemplo, las chicas Piscis inventan la imagen de un admirador inexistente, dotado de todas las cualidades y rasgos que desean ver en su compañero, y comparten esta «felicidad» con sus amigas, asegurando que han encontrado a su ideal. Además, mienten con mucha convicción, montando auténticos espectáculos, contando cómo viajaron o compraron un armario para el acuario.
Condenar a las Piscis por mentir no es humano, pues solo la usan para sumergirse en la realidad, demostrando a los demás que viven como cualquier persona. Además, las chicas Piscis desprecian la mentira dañina y global, por lo que se puede decir que fantasean de manera inocente.
Los hombres Piscis son soñadores innatos que mienten por arte y para mantener lo que poseen. Su mentira se toma por moneda corriente, pues en sus ojos se percibe una sinceridad que incluso supera a la de la verdad misma.
Las Piscis, al igual que los Acuario, son excelentes detectores de mentiras. Parecen «leer» la información del aura que rodea a la persona que intenta engañarlos.




