4 Grados de la Luna y de Capricornio. Grado destructivo. Al inicio de la vida está lleno de lucha. Miedos, decepciones. Superación de obstáculos. El final de la vida es más tranquilo. En el peor de los casos, son enfermos mentales, alcohólicos, toxicómanos, suicidas (P. Globa).
Tranquilidad, pocos impulsos, tendencia a lo místico. Asma, ascetismo. Grado de Venus (J. Kefer).
Grado crítico (XVII mansión lunar).
«Movimiento de camiones de carga por un estrecho istmo que une dos balnearios en la costa marina». — Movilidad e intensidad en el intercambio, que permite procesos sociales complejos. Tráfico vial. Transición libre de ideas a la realización. Sentido del valor de las relaciones (D. Radya).
«Firmeza». Indica a una persona que tiene la mayor firmeza y puede soportar mucho por los demás. Gran perseverancia y constancia, a pesar de que su ayuda pueda ser recibida sin gratitud. Este grado corresponde a salvadores — dondequiera que actúen, ya sea en reanimación, en las montañas o en un incendio (B. Israel).
Victoria sobre los obstáculos al final de la vida, tras una existencia llena de lucha (O. Troyanovsky).
Grado Lunar. Destructivo. Ejerce una acción destructiva sobre la psique. Miedos, fobias, posibilidad de caer en dependencia psicológica, tendencia a psicosis masivas, decepciones en la vida, obstáculos, deudas. Grado de enfermos mentales, alcohólicos, toxicómanos, suicidas. Al inicio de la vida está lleno de lucha, luego la persona se desvía del camino correcto, pero el final de la vida puede ser más feliz (Calendario Teobónico).
Grado de Neptuno. «Un faro construido sobre rocas, justo en medio de un mar embravecido. Alto en el cielo, un arcoíris». — Indica a una persona que se encuentra en el centro de circunstancias inestables y caóticas y que, debido a las crecientes complicaciones, sentirá miedo. Sin embargo, está a salvo de las tormentas y protegido con firmeza de las desgracias, aunque no está exento de ataques. Esta persona posee energía mediúmnica que le permite apoyarse en su fuerza espiritual interna, pero teme utilizarla. Si pudiera mirar el mundo con otros ojos, vería la belleza que supera al miedo y tendría ante sí un faro eterno de esperanza. Es símbolo de desconfianza (I. Kosminsky).



