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Hecho 28

LA CIUDAD DEL SOL – CÓMO LA VIERON LOS EMPERADORES ROMANOS También supimos que el emperador Adriano, quien otorgaba gran importancia a la influencia del cielo y las estrellas, construyó en Jerusalén un magnífico edificio (al que llamó Elia, formado por la unión del nombre del Sol y su propio nombre, Elio), que solía denominarse «Dodecápilon», o templo de las doce puertas, sin duda relacionado con ello. También dividió la ciudad en siete partes, en analogía con el número de planetas y esferas planetarias. El nuevo Jerusalén también tiene doce puertas, doce cimientos y doce ángeles en cada puerta. Fue la astrología la que sirvió de base para la creación del plano de esta fantástica ciudad, siendo además la inspiradora del proyecto de la nueva ciudad, construida por Adriano.

Aunque Adriano se dedicaba tanto a la astrología como a la magia para ampliar con su ayuda el horizonte de sus conocimientos, seguía pensando que no era conveniente que los hombres conocieran su destino recurriendo a estas ciencias. Hoy se cree que fue gracias a la ayuda de las aguas proféticas de la fuente Castalia que ascendió al trono de gobernante. «Puede recordarse —escribe W. R. Halliday—, la actitud de los emperadores romanos hacia la astrología. Si las estrellas simplemente revelan el futuro, ¿qué daño puede hacer la astrología? Sin embargo, las profecías sobre la muerte de los gobernantes se consideraban un crimen castigado con la muerte. La reina Isabel también tuvo un decreto similar en Inglaterra. Se dice que Adriano, al cerrar la fuente Castalia, castigó a quienes en sus aguas leyeron su parte de gobernante y temió que otros pudieran obtener la misma información con su ayuda» (véase Greek Divination).

El emperador Juliano reconoce su fascinación por «casi todas las predicciones paganas». Este noble romano, al que se le llamó apóstata sin serlo, proclamó al Sol como deidad suprema entre los dioses inteligibles, pues ocupa el lugar central entre los planetas. Para respaldar su postura, incluso citó las conocidas palabras de Aristóteles: «el hombre y el Sol engendraron al hombre». Luego, Juliano se dirige a Mercurio, al que denomina «deidad gobernante de los oradores», y escribe un extenso pasaje sobre la armonía celestial: así como el Sol divide en cuatro partes los tres mundos (celestial, etéreo y material), representados en el zodiaco, él vuelve a dividir el zodiaco en doce partes, lo que en total da treinta y seis partes (las décadas de Ptolomeo). Por lo tanto, como me parece, de los Cielos descenderán tres Gracias propicias. Así, por el carácter de esta persona, podemos entender perfectamente por qué propuso desobstruir la fuente Castalia y que sus aguas proféticas pudieran servir al bien del Estado tras convertirse Juliano en emperador. Se cree que fue Juliano quien dijo que la mayor parte de las civilizaciones surgieron con la ayuda de los oráculos de Apolo, pues estos revelaban la voluntad de los dioses tanto en asuntos religiosos como políticos y ayudaban a gobernar con sabiduría a aquellos Estados que seguían sus consejos.

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