La última vez que Urano estuvo en Tauro en nuestra historia quedó marcado por el establecimiento del régimen fascista nacionalista en Alemania, las represiones estalinistas en la URSS, el inicio de la Segunda Guerra Mundial en Europa y la salida de la Gran Depresión en Estados Unidos. Los gobiernos de la época utilizaron intensivamente los recursos del país para fortalecer y promover su política. Sin embargo, también cabe destacar que, en ese momento, Saturno y Júpiter transitaban por el signo de Tauro, formando conjunciones entre sí y con Urano. La difusión de los ánimos belicistas se hizo posible precisamente gracias a la conjunción de Saturno y Urano.
Esta vez, Saturno no alcanzará Tauro hasta el año 2028. En cambio, Júpiter entrará en conjunción con Urano en Tauro en 2024, lo que traerá cambios en el ámbito social, pero con un signo positivo.


