Ya sabemos un poco qué son el Sol y la Luna — estos dos cuerpos celestes forman nuestro carácter, emociones y energía. Y aunque la mayoría de las escuelas astrológicas, tras estudiar los luminares, pasan a analizar los planetas — Mercurio, Venus, Marte y otros —, yo considero que hay otros actores clave que no podemos pasar por alto: los Nodos Lunares.
Sí, estos no son planetas, sino puntos ficticios en la esfera celeste. Pero su influencia es muy real. Dependen directamente del Sol y la Luna, por lo que conviene tratarlos como una extensión del tema de los luminares. ¡Recuerden la leyenda de ayer: todo en ella tiene sentido!
🔥 El análisis de los Nodos Lunares siempre comienza con la determinación del grado de fatalidad de tu destino.
Sí, el destino no siempre es un vuelo libre. Para algunos es más rígido, para otros más flexible. Se distinguen 4 grados de fatalidad.
¿Qué es la fatalidad? Es, en términos generales, qué tan atados estamos a las garras del destino. Cuanto mayor sea la fatalidad, menos libertad tendremos.
🌙 1er grado de fatalidad — ¡EL MÁS ALTO!
Este es cuando la vida está completamente escrita de antemano. ¡Absolutamente! Cero libertad.
🚫 Ni un paso a la izquierda ni a la derecha. Intentar escapar significa un “fusilamiento” kármico.
Fatalidad y libertad son dos platillos de la balanza. Si uno está al 100%, el otro está a cero.
Esta karma tan rígida la tienen quienes nacieron durante eclipses — solares o lunares. Estas personas son extremadamente escasas, ya que los eclipses ocurren solo unas pocas veces al año, ¡4 días de 365!
Estas almas no llegan al mundo por casualidad. Eligen un escenario rígido.
O son grandes pecadores o grandes santos. En cualquier caso, vienen a recorrer un camino concreto — y no hay opción de desviarse. Es como un contrato cósmico sin derecho a edición.



