Esto es Plutón. Su símbolo astrológico está compuesto por un círculo (energía) que… no se conecta con nada. ¡No toca ni la copa ni la cruz! Esto es interesante: significa que Plutón actúa por sí mismo. No necesita permisos ni consejos. Tiene su propia fuente de poder, independiente y poderosa.
La energía primero se acumula en la copa —como en un depósito mágico— y luego se dirige al mundo material (la cruz). Y aquí comienza lo más interesante: Plutón es o una fuerza explosiva de transformación o una fuerza destructiva. O te eleva a la cima o te destruye hasta los cimientos. El poder, el dinero, la influencia total… todo esto habla de él. Pero hay un “pero”: si logras contener esa fuerza, se convertirá en tu aliado. Si no, te aplastará.
Plutón no se trata de cambios suaves. Se trata de transformaciones tras las cuales ya no hay vuelta atrás. Imagina a una mujer antes y después de dar a luz. Es otra persona: otro cuerpo, otro pensamiento, otros valores. Plutón te cambia a nivel de ADN: profundo, doloroso, pero a su manera sabio.
Sí, a veces destruye. Pero nunca sin motivo. Plutón ve más que nosotros. Es un planeta superior. No pregunta si estás listo o no. Llega cuando es el momento. Y ya depende de ti: aceptarlo y crecer… o resistirte y caer.


