Su hijo tiene resistencia y prudencia. Puede mostrar egoísmo y necesita aprender a armonizar su voluntad con la de los demás. Le cuesta expresar sentimientos de ira o irritación, lo que puede derivar en problemas físicos y emocionales. La furia que el niño reprime durante mucho tiempo puede estallar como un volcán.
Si los padres (con mayor frecuencia, el padre) le impiden afirmarse, esto puede bloquear el proceso de comprensión mutua entre ellos. A medida que crezca, puede sentirse tímido en temas sexuales y experimentar sentimientos de culpa. Es importante explicarle que las sensaciones sexuales son una parte natural del proceso de maduración.








