Su hijo tiene originalidad, rapidez y una inspiración sorprendente. No soporta la monotonía y puede sentir atracción por aventuras muy arriesgadas (como saltos en paracaídas o esquí con trampolín). A los padres les conviene no prohibirle estas actividades, sino fomentar que las practique tras recibir la instrucción adecuada y una preparación seria. Es importante educarle en el equilibrio y el autocontrol.
Puede interesarse por la técnica, la aviación, experimentos con máquinas, electricidad o computadoras. Este niño se beneficiará de un plan de estudios personalizado, adaptado a sus capacidades, ya que le aburre avanzar en la escuela al mismo ritmo que los demás. Incluso en la primera infancia puede mostrar interés por temas relacionados con el sexo; en ese caso, hay que ayudarle a entenderlos correctamente y enseñarle a pensar en las consecuencias de sus actos.



