Cada persona tiene su propio ángel guardián, que la protegerá y apoyará. El Ángel de la Guarda aleja de nosotros todas las desgracias y, en los momentos difíciles, invoca a otros ángeles para que nos ayuden.
El ángel guardián se comunica a diario con la persona a la que está “asignado”, pero la mayoría de las personas lo llaman voz interior, intuición o sexto sentido. Sin embargo, a veces ocurre que sentimos que se ha ido, como si nos hubiera abandonado al arbitrio del destino: problemas en el trabajo, deudas, salud frágil y desengaños amorosos. Vale la pena reflexionar qué ha pasado y por qué se ha perdido esa conexión. Antes de responder a esta pregunta y restablecer el vínculo, es necesario recurrir a la numerología para conocer el nombre de vuestro protector.
Para descubrir quién es vuestro ángel guardián según la fecha de nacimiento, hay que calcularlo de la manera habitual. Se debe sumar vuestro número de nacimiento; por ejemplo, si nacisteis el 21.04.1979, el cálculo sería: 2+1+4+1+9+7+9=31=4. Este número es el símbolo de vuestro ángel guardián.
¿Quién es vuestro ángel guardián?
1 — La Madre de Dios de Kazán puede ser vuestro ángel guardián; siempre os ayudará, incluso si no se lo pedís. Eso sí, si dejáis de respetar y valorar a vuestros seres queridos, especialmente a vuestra madre, vuestro protector puede advertiros con una leve enfermedad, que luego podría agravarse hasta convertirse en una dolencia crónica. La situación se puede remediar si recuperáis las relaciones anteriores.
2 — Ángel de la Luz. Si tenéis muchas pecas y lunares en el cuerpo, podéis estar seguros de que vuestros protectores están cerca, pues estos signos en la piel son como sus besos. Nunca abandonan a sus protegidos y se comunican con ellos a través de los sueños. Sin embargo, si no tomáis en serio los sueños, podéis perder la confianza de vuestros ángeles.
3 — Santa Bárbara es vuestro ángel guardián. Os quiere, pero con la condición de que no blasfeméis y que vuestros pensamientos sean puros; de lo contrario, podrían surgir problemas más graves que una discusión en el transporte público o un escándalo en el trabajo.
4 — San Pablo siempre acude en ayuda de quienes estudian y buscan conocimiento. El rechazo a escuchar al prójimo puede ser la causa de que se aleje de su protegido. Solo la mano tendida en el momento de necesidad de un amigo puede devolverle su respeto hacia vosotros.
5 — La Santísima Virgen María. Es muy paciente y perdona mucho, pero si una persona empieza a mentir y a robar, ella puede castigarla con una vida pobre o con la pérdida del ser amado. La situación se puede corregir si dejáis de actuar así.
6 — San Sergio de Rádonezh. Este santo siente lástima por los pobres y miserables, perdonándoles todos sus pecados, pero con quienes lo tienen todo, es severo e incluso prejuicioso. Por eso, con él hay que ser honesto; él lo entenderá todo.
7 — Matrona de Moscú, durante su vida ayudó a las personas, por lo que se considera la más bondadosa y leal entre los ángeles guardianes. Rara vez abandona a sus protegidos a su suerte y los deja que salgan solos del pantano de problemas. Es difícil recibir su castigo, pero quien falle, será castigado según sus actos: si ofendisteis a un familiar, habrá separación; si golpeasteis a un niño, caeréis enfermo, etc.
8 — Los ángeles de los familiares fallecidos. Conocían bien al protegido en vida, por lo que castigarán sus faltas terrenales: si golpeasteis, engañasteis o robasteis, os dolerá la lengua, la mano o la cabeza, y además de manera insoportable.
9 — Santa Tamara. Es severa en su juicio, por lo que quienes tengan su ángel guardián tendrán una vida difícil; puede castigar por una falta menor. Sin embargo, cuando sea necesario, siempre acudirá en vuestra ayuda y lo hará con seguridad.
Una vez que sepáis quién es vuestro ángel guardián, cada fin de semana acercaros a su icono para pedirle ayuda o agradecerle su participación en vuestra vida; así nunca os abandonará y recordará que, aunque no seáis perfectos, aspiráis a mejorar. Eso sí, conviene llevar una vida piadosa para que vuestro protector no os castigue, sino que solo os anime.
Autora Natalia Zorina
Fuente ASTRODATA



