
¡Hola, queridos lectores del portal Astrodata! Hoy quiero hablarles de algo que no se enseña en las escuelas de arte, que no aparece en los programas de artes visuales, algo a lo que llegué por mi propia experiencia y con el corazón. Al trabajar con niños y observar con frecuencia su actividad artística, empecé a notar ciertos detalles. Específicamente, lo que me habían enseñado —técnicas o lo que había leído— funcionaba, por así decirlo, de manera extraña: no era natural, no era como yo deseaba. Muchos niños captan y copian bien los objetos del entorno, y con un poco de atención y paciencia, ¡cualquiera puede aprender a dibujar! Sin embargo, con el tiempo, esa sensación de “algo no encaja” se intensificó. Empecé a buscar otras formas de presentar el material. Creo que, en ese momento, ya se vislumbraba que llegaría al dibujo sobre agua, porque lo primero que cambié fue la forma en que explicaba las formas. Antes, al representar, por ejemplo, un animal, solía explicar que todo se basa en formas geométricas simples, como es habitual. Pero luego me di cuenta de que, en realidad, la base del cuerpo de cualquier animal no es una forma geométrica, sino ¡la forma de una gota! Y, en esencia, con gotas de diferentes formas y configuraciones se puede componer cualquier animal. Así que preparé un montón de plantillas de gotas de distintas formas para los más pequeños. Las formas redondeadas son más cercanas a la naturaleza: los niños empiezan a dibujar precisamente con círculos. Incluso las hojas y las flores tienen una estructura que no es geométrica. Más tarde, comencé a cuestionar el contorno y el efecto de “colorear dentro de líneas”, porque el gran Leonardo ya decía que en la naturaleza no existen contornos y que sus obras maestras las pintaba con la técnica del *sfumato*, que significa un efecto de ligera neblina que difumina los bordes nítidos y crea un suave fluir de una forma a otra.
En cierta ocasión, vi en una librería un cuaderno de ejercicios titulado *Cómo pensar como Leonardo da Vinci*, del autor M. Gelb. Este cuaderno contiene ejercicios muy útiles: cosas en las que probablemente nunca habías reparado. Invita a plantearse tareas no convencionales y a realizar experimentos en la vida cotidiana, lo que cambia la percepción de muchas cosas. A Leonardo le fascinaba observar el agua: sus fluidos movimientos, sus espirales. Por ejemplo, creía que dibujar agua y dibujar el cabello humano se podía hacer siguiendo principios similares. La base de muchos de sus inventos es el principio de la espiral. Así que, las formas redondeadas, las formas de gotas de distintas configuraciones y las espirales se convirtieron en los elementos principales de mis clases con los niños. Ahora entiendo que nada ocurre por casualidad y que, en gran medida, esas búsquedas y nuevas perspectivas sentaron las bases para mi encuentro con el *ebru*: el arte de pintar sobre agua. Porque para mí es la forma más natural de dibujar, manteniéndome en el flujo, en la armonía, integrando mi realidad en el ritmo de la Tierra.
Así que, al final, nada ocurre de repente: todo tiene sus antecedentes, y algo solo puede darse cuando existe una base necesaria. En realidad, todos los eventos tienen una cierta duración; simplemente no siempre somos capaces de percibir las causas que preceden a un momento u otro, por lo que nos parece que algo ocurre de golpe, nos saca de nuestra rutina y nos desestabiliza. Pero la “rutina” no siempre es lo que favorece nuestro desarrollo ni lo que está en sintonía con la respiración del Universo. Por cierto, hablando de respiración: ¿con qué frecuencia es rítmica en la vida cotidiana? Al observarme, puedo decir que muy a menudo mi respiración es superficial o entrecortada. Así es como suele ser: prestamos poca atención a la respiración, aunque es la base de la vida. Esto también habla de nuestra capacidad para recibir y dar: para establecer un intercambio energético armonioso con el mundo que nos rodea. Al volver la atención a nuestra respiración, empezamos a sentir la vida de otra manera: en el aire no solo hay alimento para nuestras células, sino también información. La intuición se basa en gran medida en la respiración. Les propongo que también observen los ritmos de su respiración, que sientan el espacio a través de ella y, si lo desean, compartan sus observaciones en los comentarios. ¡Hasta pronto! 😉
El agua viva – http://astrodata.pro/arhiv/6006
Fuente: ASTRODATA




