Quincuncio Marte – Quirón
(Tránsito. Marte → Natal. Quirón)
Avelosam Pidvodny. Aspectos
Quincuncio de Marte: La fuerza del mal es evidente; la fuerza del bien puede evaluarse por el hecho indirecto de que el mal aún no ha triunfado definitivamente. Este aspecto plantea en las esferas del planeta un problema de interacción energética entre vibraciones terrestres y cósmicas; en un nivel bajo, la persona suele carecer de energías terrestres, pero domina mal las cósmicas, lo que provoca ciertos tropiezos. Por ejemplo, el quincuncio Marte-Luna puede otorgar un talento de sanador, enmascarado bajo habilidades para un masaje lineal común, que, sin embargo, la persona realizará de manera poco convencional, incluso sus manos se moverán como por sí solas en situaciones clave si logra confiar en ellas. Lo último, sin embargo, no es sencillo, pues el subconsciente (personal y colectivo) suele desconfiar de la intuición y, más aún, de movimientos con vibraciones energéticas inusuales.
El quincuncio de Marte plantea en las esferas del planeta un problema de nivel energético de actividad, lo que implica, en particular, la necesidad de elegir con precisión sus formas y controlar con igual exactitud la propia energía interna, ya que el quincuncio acentuará la incompatibilidad cósmica de estados emocionales groseros y meras manifestaciones energéticas de los instintos. Por ejemplo, en el quincuncio Venus-Marte, los gestos de amor toscos pero socialmente aceptables resultarán absolutamente inaceptables desde la perspectiva cósmica, lo que el Cosmos le hará entender a la persona, a veces por métodos muy peculiares. Pero, de una u otra manera, con el tiempo la persona se convencerá de que en el amor debe ser extremadamente cautelosa. Al trabajar este aspecto, que ante todo exige ver al ser amado como una entidad espiritual, la persona será capaz de establecer relaciones e interacciones muy íntimas, sutiles y profundas.
Quincuncio de Quirón: Antes de jugar con las palabras, hay que lavarse las manos. Este aspecto aporta en las esferas del planeta un peculiar sentido del humor con un matiz cósmico; en realidad, la propia mirada a las relaciones terrenales desde una perspectiva cósmica ofrece multitud de motivos para reír (o llorar) de verdad. En un nivel bajo, el aspecto se manifestará en que la persona en las esferas del planeta cambiará constantemente sus puntos de vista terrestres por otros cósmicos y viceversa, lo que sumirá su psique en el caos y convertirá su avance constructivo en un deambular por callejones sin salida; aunque cada uno de ellos sea breve, la persona no logrará encontrar una forma satisfactoria de actuar y, lo más importante, no entenderá el sentido de las dificultades que surgen ni su origen y causa común.
La tarea cármica de este aspecto consiste en encontrar en las esferas del planeta una manera inesperada de ver que armonice la karma terrestre y la cósmica, y entonces se abrirán callejones del desarrollo que parecían muertos durante años. Por ejemplo, el quincuncio Quirón-Plutón, al trabajarlo, ofrece la posibilidad de hallar un canal de purificación cósmica aceptable también desde la perspectiva de la karma terrestre, es decir, relativamente indoloro y que no genera gran tensión ni nudos cármicos; pero para ello la persona, ante todo, deberá alcanzar un nivel de dominio sobre su subconsciente y su pureza tal que se revele capaz de Plutón. En un nivel medio, este quincuncio aporta un humor negro con un trasfondo cósmico y una sensación general de desesperanza que hay que aprender a superar y transformar para no caer en la desesperación de un tipo de enseñanza nihilista.



