Quintil Luna – Quirón
(Tránsito. Luna → Quirón natal)
Avesalom Pódvodny. Aspectos
Quintil de la Luna: El sabre, el rutilo y el leucisco son igualmente necesarios para la evolución, pero el sabre, por alguna razón, sabe mejor. Este aspecto otorga vivacidad interior y un interés genuino en las esferas de influencia del planeta que, al conectarse con él, provoca en la persona una respuesta emocional sincera y un impulso hacia el desarrollo interior en una nueva dirección. La derrota de la Luna en las esferas del planeta proporciona grandes fuerzas vitales, pero le cuesta manifestarse externamente, y pueden surgir frustraciones similares a las de un álamo al que cada primavera le podan no solo las ramas, sino también una buena parte del tronco. Si el aspecto no se trabaja, la vitalidad instintiva se degrada, se vuelve más burda e incluso vulgar; la Luna sin trabajar es maestra en profanar lo que sea. Por ejemplo, el quintil Luna-Venus en un nivel alto otorga un arte vivo que la persona crea instintivamente y que es, en esencia, una prolongación de su vida; quienes perciben este arte, por un lado, se reconocen a sí mismos y al mundo circundante, y por otro, lo ven iluminado con vibraciones mucho más elevadas (Venus — estéticas), e intuitivamente (Luna) al conectarse con este flujo, iluminan su mundo interno y externo, principalmente. En un nivel bajo, este quintil implica percibir cualquier relación amorosa o social viva únicamente desde el punto de vista de la fisiología y el interés egoísta, por ejemplo, una postura como: “si la persona no gasta dinero en mí ni busca acostarse conmigo, la relación no tiene futuro”.
Quintil de Quirón: A diferencia del ser humano que lo estudia, la vida nunca llega a un callejón sin salida. Es un aspecto muy prometedor si se trabaja, ya que otorga en las esferas del planeta la capacidad de percibir y materializar la vida en sus manifestaciones donde antes era casi imperceptible. Por ejemplo, el quintil Quirón-Luna otorga habilidades para percibir el campo bioenergético de una persona y sus órganos; en un nivel alto, la posibilidad de sanar mediante “negociaciones” con distintas partes del cuerpo y órganos internos como si fueran seres vivos con carácter y rudimentos de conciencia (según la enseñanza del yoga, el hígado es terco y, si se le convence con suavidad, se vuelve dócil y afectuoso, etc.). El quintil de Quirón puede manifestarse en fenómenos anecdóticos en objetos, y en el momento más inoportuno (como una sartén caliente que, viva, se escurre de las manos y huye bajo el armario), creando un caos inimaginable de manifestaciones de vida incontrolable que, al principio, puede sonar gracioso, pero al repetirse sistemáticamente durante mucho tiempo, puede penetrar profundamente en el subconsciente o ampliar radicalmente la comprensión de la vida y las obligaciones hacia ella. Por ejemplo, el quintil de Mercurio a Quirón en la cuarta casa puede significar que la persona deberá racionalizar cómo ciertos miembros de su familia, que al principio le parecen carentes de esa cualidad al menos en las áreas donde está Mercurio, son seres vivos. Sin embargo, con el tiempo, el quintil de Quirón ofrece una salida de los callejones sin salida en el desarrollo de la vida, incluyendo el ámbito familiar.



