Semi-cuadratura de Júpiter – Saturno
(Tránsito. Júpiter → Saturno natal)
Avesalom Podvodny. Aspectos
Semi-cuadratura de Júpiter: El concepto de materia en sí mismo es profundamente idealista. Este aspecto aporta una expansión formal en las esferas del planeta; aquí la persona puede interesarse por los logros científicos, las generalizaciones filosóficas o simplemente por otros caminos de desarrollo, pero tiende a entender todo ello de manera bastante lineal, desde una perspectiva exclusiva y pragmática, centrada en el ego. En su peor expresión, puede surgir una especie de orgullo rígido, donde la persona no acepta halagos que vayan más allá de la imagen que ella misma ha establecido, exigiendo confirmaciones inquebrantables; este comportamiento es una reacción ante la sensación inconsciente de carecer de una grandeza auténtica, de una amplitud natural de posibilidades, como la que caracteriza, por ejemplo, al trino de Júpiter: así como un coronel observa a un general de división. Esta persona tiende a actuar como benefactor, filántropo o mecenas en las esferas del planeta, pero sus capacidades a menudo no se ajustan a las necesidades del entorno, y debe aprender a tenerlo en cuenta; aquí los errores se hacen mucho más evidentes que en el caso de la sesquicuadratura de Júpiter, y los golpes al amor propio son más dolorosos. Su elaboración permite brindar ayuda efectiva, competente y oportuna a otros, así como una verdadera expansión de posibilidades en las áreas gobernadas por el planeta, pero para ello es necesario aprender a ver en las herramientas no solo los destellos de ornamento, sino también la calidad de su afilado.
Semi-cuadratura de Saturno: Si la rueda de la fortuna queda atascada en la zanja, la cruz del destino puede cargarse a la espalda. Este aspecto aporta en las esferas del planeta obstáculos similares a grilletes: se puede caminar, pero con dificultad. La persona, sin embargo, no siempre los percibe (como en el caso del cuadrado de Saturno), sino a veces, y además puede desarrollar una manera de moverse torpe, poco estética, pero en general aceptable. Si esta se convierte en un hábito, se vuelve muy estable, y la persona tiende a mirar con escepticismo a quienes disfrutan de una libertad innecesaria o incluso perjudicial para ellos: un martillo de vapor solo tiene un grado de libertad (arriba-abajo), pero trabaja de tal modo que es un espectáculo ver cómo aplasta un cuerno de carnero hasta convertirlo en una galleta. Inconscientemente, sin embargo, la persona siente fuertes restricciones en las esferas del planeta que la obligan a moverse por un camino muy estrecho en su interacción con el mundo exterior, y puede albergar complejos de inferioridad, aunque intenta reprimirlos en el inconsciente. En su vida interior busca, y durante mucho tiempo no encuentra, el camino hacia el dominio profundo de las esferas del planeta, ya que el rígido esquema con el que cuenta inicialmente solo le permite avanzar por caminos muy concretos y burdos, como si bloqueara los matices. Su elaboración transforma el rígido collar de perro en la inteligencia flexible del sabio que vislumbra el curso y las ramificaciones del karma incluso en las situaciones que parecen más desesperadas, pero para ello debe superar las restricciones internas en las esferas del planeta y comprender que, en el mundo exterior, el yugo es mucho más efectivo que la servidumbre forzada.


