Sextil Sol – Venus
(Tránsito. Sol → Venus Natal)
Avesalom Podvodny. Aspectos
Sextil de Sol: La elección incorrecta suele significar no tanto ligereza o error, sino traición a su Dios. El sextil de Sol le da a la persona, en las áreas regidas por el Planeta, posibilidades cuya realización requerirá de él esfuerzos de voluntad e iniciativa; es probable también que, al trabajar estas oportunidades, deba enfrentarse a circunstancias bastante rígidas, imperativas, que, sin embargo, no le serán hostiles, sino más bien potencialmente amigables, aunque exigirán cierto enfoque y adaptación mutua. El sextil de Sol parece lanzar al individuo (en las áreas correspondientes al Planeta) un desafío masculino, proponiéndole verificar si posee la voluntad capaz de superar obstáculos y establecer una colaboración; en este caso, los obstáculos no son antagónicos, y la colaboración se presupone beneficiosa y efectiva. Si la persona no se siente preparada para aceptar este reto, puede rechazarlo: una vez, dos, tres… Con el tiempo, esta negativa consecutiva a aceptar cualquier propuesta constructiva del destino comienza a volverse en su contra; la persona se degrada y cae en programas kármicos rígidos, donde su margen de elección es mínimo o inexistente. Por otro lado, el sextil de Sol brinda una valiosa oportunidad para trabajar su principio, es decir, su voluntad mediante una actividad constructiva relacionada con el Planeta. Al resolver los problemas internos que surgen en relación con tal actividad, la persona aprende a dirigir correctamente su voluntad, obtiene la posibilidad de determinar a qué egrégora está alineada y de armonizarla con las circunstancias externas y los distintos programas de la subconsciencia. Por ejemplo, el sextil Sol – Luna es un aspecto muy prometedor; en particular, ofrece grandes oportunidades tanto para el desarrollo físico como espiritual. En un nivel elevado, es un aspecto de maestros espirituales que conocen a la perfección la relación entre los principios superior e inferior en el ser humano y saben encaminarlo por la senda constructiva del desarrollo evolutivo que le es propia.
Sextil de Venus: Al rechazar el amor, la persona no solo traiciona a Dios, sino que también invita con estruendo al diablo. El sextil de Venus le brinda a la persona posibilidades y una necesidad interiormente sentida de socialización y desarrollo del principio estético en las áreas regidas por el Planeta. Por ejemplo, en el caso del sextil de Venus a Mercurio, en lo profundo del alma la persona desea atraer a otros con la belleza de su palabra, la elegancia de su pensamiento y la perfección de su estilo escrito, y el destino le otorgará oportunidades para dicho desarrollo, aunque no necesariamente será en un instituto literario (para esto, Venus requiere un trino, y no tanto de Mercurio). El sextil de Venus otorga una gran fuerza constructiva al amor en las esferas del Planeta. Es un aspecto muy favorable, ya que el amor suele ser un buen estímulo para el trabajo, y la persona, en la mayoría de los casos, se muestra dispuesta a hacer esfuerzos para comprender y trabajar el principio del Planeta, lo que, bajo la influencia de Venus, mejora y suaviza notablemente este principio. Sin embargo, una persona en un nivel bajo de elaboración de Venus, centrada exclusivamente en el consumo, no se involucrará en ninguna actividad que requiera esfuerzo, ni siquiera cuando el destello del posible amor toque su rostro, de lo que luego se arrepentirá amargamente o terminará endureciéndose en un egoísmo solitario. El karma siempre implica trabajar o, al menos, activar periódicamente los aspectos, y si la persona ignora la influencia de Venus a través del sextil del Planeta, el principio de este último sufrirá por la falta de comprensión y amor, lo que también se reflejará en la persona en general. Los sextiles de Venus no trabajados se convierten en golpes duros del destino, para que la persona comprenda en qué medida era necesario lo que alguna vez rechazó voluntariamente.



