Conjunción Mercurio – Venus
El Monstruo: Composición exquisita en el habla y la escritura, voz suave, melodiosa, aptitudes para la literatura y la poesía. Irradian belleza y armonía, y a menudo pueden contribuir a mejorar el bienestar psicológico y físico de quienes los rodean. Temperamento apasionado que, no pocas veces, acarrea grandes dificultades.
Catherine Aubier: Conjunción Mercurio – Venus
En la combinación, se unen lo mental y lo emocional: uno no puede prescindir del otro. Las reflexiones se ven influenciadas por los sentimientos, y viceversa. Por ello, en los argumentos y conclusiones suelen estar presentes simpatías y antipatías, y las inclinaciones y atracciones pueden someterse a la lógica.
A. Podvodny: Conjunción Mercurio – Venus
Conjunción de Mercurio: Angustiosa tanto por la ausencia de pensamiento como, en muchos casos, por su presencia. Mercurio otorga al planeta con el que se combina una fuerte coloración mental, incluso cuando a la persona no le es necesaria ni deseable. Por ejemplo, en la conjunción de Mercurio con Venus en relaciones amorosas habrá tanta calculadora reflexión y prudencia que cualquier sentimiento directo y vivencia auténtica durará muy poco, sobre todo si Mercurio es más fuerte que Venus.
Lamentablemente, la coloración mental no equivale a inteligencia, pues suele reducirse a ideas superficiales y tópicos de la conciencia y el subconsciente colectivo, que influirán activamente en el principio del planeta, esquematizándolo y profanándolo en gran medida. La persona lo sentirá, por supuesto, pero todos sus intentos por liberar al planeta de esta influencia muerta (que se manifiesta de distintas formas) mediante la ampliación del ámbito de sus expresiones —por ejemplo, buscando nuevos amores en el caso de Venus— están condenados al fracaso, ya que la mente, aunque tosca, es flexible y puede adaptarse de algún modo.
La elaboración de la conjunción pasa, ante todo, por trabajar con Mercurio, es decir, tomar conciencia del papel y el sentido de la actividad mental como flujo energético y de los principios planetarios que marcan una dirección general, pero no los sustituyen. Este proceso es complejo, pues exige una reestructuración del pensamiento, abandonar los rígidos estereotipos sociales y transitar hacia formas mentales más ligeras y flexibles, capaces de interactuar adecuadamente con el principio del planeta y el Cosmos. Por ejemplo, la conjunción de Mercurio con Marte, con un Mercurio fuerte en un nivel bajo de elaboración, no produce a una persona, sino casi a una máquina que debe modelar mentalmente cualquier acción activa antes de llevarla a cabo, sin saber confiar en el sentimiento ni en la lógica de sus manifestaciones energéticas inmediatas. La elaboración del aspecto otorga grandes capacidades creativas, que se manifiestan como un sutil y astuto control mental indirecto sobre el principio del planeta en los momentos necesarios.
Conjunción de Venus:
Solo se puede aportar beneficio a la sociedad tras haberla separado previamente de uno mismo. La conjunción con Venus otorga al principio del planeta fuertes acentos sociales y estéticos. En un nivel bajo, en las áreas regidas por el planeta, esta persona será caprichosa en lo estético y determinada socialmente; la opinión pública y los principios ajenos serán para ella muy relevantes, y le costará liberar al principio planetario de los clichés sociales, lo que a veces se traduce en efectos impredecibles al intentar aplicar estereotipos sociales en situaciones absolutamente inadecuadas, donde se revelará (en este nivel) la impronta creativa del Absoluto.
Otra particularidad del influjo de Venus sobre el planeta en conjunción con ella es el acento en el amor, no necesariamente erótico. La elaboración del aspecto aporta luz divina a cualquier manifestación del planeta. En un nivel bajo, la persona no percibe las expresiones del planeta si no se les añade una considerable dosis de amor dirigido hacia ella o atención social, aunque (kármicamente) debería no tanto recibir, sino irradiar amor en las situaciones correspondientes. Por ejemplo, a un niño con Venus en conjunción con Saturno se le puede motivar a practicar o concentrarse solo mediante bondad, cariño, amor, ruegos tiernos, etc., pero nunca por la fuerza; sin embargo, las burlas en sociedad lo harán literalmente esconderse en un rincón y llorar.
En un nivel bajo, Venus relaja al planeta, convirtiendo a la persona en un parásito social y un egoísta refinado en los ámbitos correspondientes; pero tras su elaboración, el egoísmo cede paso al servicio a los demás. Por ejemplo, la conjunción de Venus con la Luna puede dar lugar a un glotón y gourmet que solo cuida de su estómago, pero tras la elaboración, se convierte en un magnífico anfitrión; lo mismo ocurre con su vida sexual.



