
Continuando con nuestro tema astro-mitológico de hoy — LIBRA
El principio de equilibrio y armonía cósmica simbolizan Libra. El Divino Herrero — imagen central de este mito — calma la lucha de fuerzas opuestas. La imagen del Divino Herrero encarna la época de dominio del fuego y la fundición de metales. Las fuerzas destructivas subterráneas comienzan a servir a la creación. La salida de las continuas disputas internas es la firma de un tratado de paz y el trazado de una frontera territorial. Lo sagrado que era este límite lo ilustra el mito del fundador de Roma, Rómulo, quien mató a su hermano gemelo Remo solo por cruzar la línea que él había trazado en la tierra.
Quienes viven según la ley del signo de Libra heredan de Mitra el anhelo de una armonía universal, basada en las normas culturales de las relaciones sociales. Esto se manifiesta en su tacto y delicadeza, en su disposición a entender a los demás y aceptar su postura. Como elemento fuego, dominan la lucha de las pasiones humanas con la fuerza de la paz. La evitación del conflicto priva al signo de Libra del impulso energético, condicionando su conservadurismo y tendencia a la elitización. Esta visión del mundo implica un enfoque creativo; así crearon su realidad los demiurgos culturales, como Brahma y Ptah. Y con mayor frecuencia lo revela la ciencia abstracta y el arte, al descubrir la ley universal de la analogía entre el pensamiento y el ser. El esteticismo de este signo nos lleva a recordar la maestría de Hefesto y otros herreros mitológicos, patrones del arte y la artesanía.
En la vida cotidiana, la maestría de Libra se manifiesta más en la capacidad de encontrar síntesis entre los distintos aspectos de la existencia y reconciliar a las partes en conflicto, pues comprenden que las contradicciones surgen solo por el uso desequilibrado de las cualidades de esos lados, y tienen el don de unir en sí mismos diferentes posturas. Además, Libra sabe crear un ambiente creativo en el colectivo, encontrando el lugar y propósito de cada uno en la armonía social de la sociedad, similar a los héroes culturales de la antigüedad, Fu Xi o Heimdall, quienes por primera vez distribuyeron los roles sociales de las personas. Al equilibrar los intereses de las distintas partes, el signo de Libra administra justicia, protegiendo a la sociedad del egoísmo individual.
Al equilibrar la armonía general bajo la ley superior, Libra pierde su propia posición, por lo que necesita consejo y apoyo, aunque, al entender los problemas ajenos, también son buenos consejeros — como Ishum, quien convenció a Erra de detener la destrucción de Babilonia. Libra es la mejor pareja del Zodíaco, capaz de brindar ayuda no solo con compasión, sino también con hechos — pues fue el Divino Herrero quien forjó el arma de la victoria del dios del trueno. Sin embargo, su propia inclinación al compromiso y el cambio rápido de opiniones los hace amigos poco confiables. En sus nobles anhelos, que rechazan la fuerza bruta, los delicados Libra crean la belleza del sueño humano, que algún día se convertirá en realidad.
El próximo signo será Escorpio. (Autor: A. Gromova según materiales de Semir y V. Vetash «Astrología y mitología»)




