Por suerte, quizá todos los signos del Zodíaco sean similares, pero sufren de manera indudablemente distinta. Aries
Aries sufre en silencio. No se trata de timidez ni de miedo al juicio público. Estos chicos ni siquiera conocen el miedo. Simplemente saben con certeza que a) no pueden ayudar a cualquiera, entonces ¿para qué forzar las cuerdas vocales? b) nadie entenderá lo que ocurre en el alma de un Aries, pues no lo son. Y si no, su experiencia personal (no se enfaden, aceptenlo como es) es, por defecto, una mierda. Así que de algún modo, él mismo lo resolverá, lo superará y ya ha pasado por cosas peores.
Tauro
Es un mártir destructivo. Sacudidas de hombros reprimidas y llorar en la almohada, gemidos silenciosos contra la pared suenan poco deportivos y, por tanto, absurdos. Lo que sufre Tauro, su entorno no lo pasará por alto, aunque ellos mismos lo desearan. La señal característica es un hongo nuclear que brota simultáneamente en todos los horizontes. Y con la triste pregunta: «¿Por qué a mí?», Tauro se lanza como una escoba a un rincón lejano, dejando los escombros de Torzhok (ciudad mártir).
Géminis
Mártires verbosos. Si con ligereza preguntan: «¿Qué pasó?», prepárense para escuchar sobre los asuntos de Géminis mil veces más de lo planeado. Empezará desde un lejano año del siglo pasado, cuando afuera aún reinaba una cálida tarde, los arbustos ignoraban que tras la esquina ya acechaba un invierno severo con su guadaña helada, burlándose de la despreocupación de la flora. Y terminará con que él mismo, un pequeño e ingenuo Géminis, se reía a carcajadas años atrás por los chistes del mayor amor de su vida… No pregunten: «¿Qué pasó?». Sin su intervención, él mismo les contará todo, pero en ese caso existe la posibilidad de que comience su historia desenfrenada desde el milenio actual.
Cáncer
Mártires de alta espiritualidad. ¿Por qué de inmediato «se emborrachan»? No es el caso. No, él, con teatrales ojos en blanco, suspirará, escuchará buena música y estudiará libros sobre superación personal. Los Cáncer más avanzados comenzarán a escribir libros sobre superación personal. Los Cáncer jóvenes tomarán la pluma y escribirán líneas como: «Sangre, muerte, dolor. Noche, sombra, oscuridad. Te fuiste, pero tu corazón sigue conmigo. Lloro o graznido, algo así».
Leo
Mártires sociales. Sufrir en soledad, a juicio de Leo, es malgastar el tiempo y sus recursos espirituales. Todos deben sufrir. Por eso arrastrará a todos sus vasallos lentos, que no huyeron a tiempo a Kenia. Y lo curioso es que, sin darse cuenta, al involucrarse en lo que ocurre, los vasallos incluirán a los ofensores de Leo en su lista de enemigos personales y se lanzarán a la batalla. Leo les aconsejará darles su merecido y no olvidará agradecer que existan.
Virgo
Una sufridora constructiva. Sufre, pega papel tapiz y defiende su tesis. Por eso es objeto de la envidia general. «Tan fuerte, tan bien se mantiene, que los demás no pueden, en general, ¡qué bien!». En realidad, Virgo ni siquiera intenta negar tal valoración, pero en el fondo de su alma agradece infinitamente a sus sufrimientos. Los percibe como un empujón mágico que cae a tiempo: un verdadero milagro.
Libra
Almas equilibradas que intentan poner en el otro platillo de la balanza algo agradable. Lo que sirva de contrapeso depende del estatus, la holgura del bolsillo y el género de Libra: a algunos les inspirará un trapo nuevo para fregar el suelo, y a otros, un viaje alrededor del mundo en su propio yate. Desde fuera parece el signo más despreocupado del Zodíaco. Solo ellos saben el precio de combinar estos pesos con traiciones despiadadas y placeres placenteros.
Escorpio
No está acostumbrado a sufrir, no sabe hacerlo. Lo intenta como puede, pero no le sale.
Sagitario
Un mártir complejo. Con calidez espiritual, el típico Sagitario crea una colección de motivos para sufrir y trata de organizarlos para que estallen al mismo tiempo. Por ejemplo, tras la partida de su esposa (o esposo), Sagitario no se limita a llorar a lágrima viva, brindando copa tras copa. Él lo organizará de modo que, tras la pérdida de su media naranja, lo despidan del trabajo. Mejor aún si además se rompe una pierna.
Capricornio
Un mártir que mira al futuro con valentía. Está preparado para cualquier golpe del destino, pues sabe que en esta vida puede pasar cualquier cosa. Y en él brilla la esperanza de que todo esto terminará pronto. Y no de cualquier manera, sino que terminará bien. Los optimistas… son optimistas. Capricornio clava los cuernos en la cerca, gritando: «¡La desgracia no es eterna, no es eterna, cae, maldita, Capricornio es un pájaro fuerte!». La cerca no resiste, se derrumba.
Acuario
Almas sufridoras arrogantes. Ningún humano insignificante merece saber de su dolor. Desde fuera se observa la siguiente escena: personas preocupadas y miserables anticipan que es hora de llamar a una ambulancia. Pero a Acuario le importa un bledo. Su mirada, llena de sufrimiento ancestral, se dirige a la constelación que lleva su nombre. ¡Así es! Murmura Acuario que la constelación lleva su nombre, ¿y a ustedes les cuesta? Y así se siente aliviado.
Piscis
Sufren y disfrutan. Quizá les parezca que no les gusta sufrir. Es el autoengaño más puro. Denle a una Piscis cualquier pretexto, incluso el timbre de un hombre llamado Serafín Ivánovich a altas horas de la noche, que, sin duda, es una mujer, aunque hable con voz de barítono bajo. ¡Oh! ¡Hay excusa! Sufre… y vaya que lo hace con intensidad. Se ve y se oye a leguas. Se lava la cara con lágrimas y se lanza a ahogarse. ¿Qué importa si las Piscis no se ahogan? ¿Por qué aferrarse a detalles? Lo importante no es ahogarse, sino dejar huella.



