Hoy en día son extremadamente populares diversos talleres creados con el fin de lograr una transformación positiva de la conciencia, alcanzar el éxito en la vida y obtener resultados concretos y deseados. Un estado de ánimo positivo y la fe en la posibilidad de nuestras propias victorias y logros realmente pueden mover montañas en el proceso de autorrealización humana.
Sin embargo, la vida no es sencilla y no se compone únicamente de momentos agradables que inspiren. En realidad, nos vemos obligados a enfrentarnos con mucha más frecuencia a conceptos como deber, responsabilidad, obligación y dependencia de las circunstancias. En la tradición esotérica, este tema está vinculado al de la karma: “Lo que siembres, eso cosecharás”, “Por todo hay que pagar”, etc. Sin cumplir con el deber individual (la karma), no es posible avanzar. Así, a menudo sentimos alivio al cumplir con una obligación, lo que nos brinda una sensación de liberación y la posibilidad de desarrollo y vida.
En astrología, este tema está representado con mayor claridad por las vibraciones del planeta Saturno. A menudo, Saturno es llamado “el planeta de la karma”, “el planeta del destino”. Saturno simboliza la experiencia, la prueba, la paciencia y el paso del tiempo. Está asociado al principio de limitación, ya que es Saturno quien impone a cualquier expansión límites, una forma rígida o un marco estructural. Este planeta está vinculado tanto a la experiencia pasada (incluyendo vidas pasadas) como a las tareas que es necesario resolver en esta vida.
La posición de Saturno en el mapa astrológico permite aclarar el contenido y el propósito de la individualidad, entender qué experiencia debe procesar y realizar la persona para realizar plenamente su personalidad. Precisamente el reconocimiento y la aceptación de las obligaciones impuestas por el destino es el camino para liberarse de ellas. En todas las religiones del mundo, la humildad y la paciencia son virtudes centrales, cuyo cumplimiento permite evitar numerosas desgracias. “Un momento de paciencia puede evitar una gran desgracia; un momento de impaciencia puede destruir toda una vida”, dice un proverbio chino. Saturno también expresa el tema de la madurez, la capacidad de tomar la decisión correcta en situaciones difíciles y asumir la responsabilidad. La ayuda más real aquí radica en una comprensión y evaluación correctas de los eventos que ocurren. La capacidad del sanador consiste en iniciar un proceso de curación, pero sanarse y volverse íntegro solo puede hacerlo la persona misma. Además, el tema de la sanación se refiere tanto a cuestiones de salud física como a cualquier situación compleja de la vida.
Para entender mejor el principio de acción de este planeta, recurramos como ejemplo a sus posiciones en los mapas individuales de personalidades conocidas.
Así, la posición de Saturno en Aries a menudo obliga a la persona a asumir responsabilidades, la convierte en pionera y le otorga habilidades organizativas. Todo esto es imposible sin un serio trabajo interno de autoorganización y superación personal. En Aries, Saturno se encuentra en Pedro I, Vysotsky y Anna Burda. Saturno en Cáncer obliga a la persona a abordar seriamente los problemas del alma. Las obras de Shakespeare, Honoré de Balzac y Pushkin (Saturno en Cáncer) se distinguen por un fino lirismo y una amplia gama de experiencias emocionales. Saturno en Cáncer a menudo significa que el destino de la persona está vinculado a la necesidad de asumir responsabilidad por sus seres queridos y al establecimiento de nuevas tradiciones familiares. Saturno en Leo plantea ante la persona la tarea de la autoexpresión, la expresión y la realización creativa. Por eso, en el mundo del arte se pueden encontrar muchas personas con esta posición: Beethoven, Anna Ajmátova, Charlie Chaplin, Chéjov, Schwarzenegger y Stallone. Muy complejo e interesante es Saturno en Piscis. Aquí, la tarea de la persona consiste en brindar ayuda a otros y en la compasión. En un nivel elevado, esta posición obliga a profundizar en la mística, la alta espiritualidad y la religión: el poeta y místico visionario Daniil Andréyev, el místico y maestro espiritual Gurdjieff, y Serafín de Sarov.
El ciclo completo de Saturno (su revolución alrededor del Sol) dura 29,5 años. A lo largo de una vida promedio, podemos distinguir tres ciclos de Saturno. El primero va desde el nacimiento hasta los 29-30 años, el segundo desde los 30 hasta los 59, y el tercero desde los 59 hasta los 88 años. La primera fase puede denominarse, convencionalmente, de formación. Durante todo este período, la persona depende principalmente de la influencia de las tradiciones familiares, sociales y estereotipos. Intenta cumplir con las expectativas de sus padres, maestros, jefes y de la sociedad en general. La verdadera madurez de una persona, el reconocimiento de su individualidad, ocurre después de finalizar esta fase, alrededor de los 29-30 años. La segunda fase (30-59 años) ocupa el esplendor de la vida humana y se denomina fase de realización. Aquí es donde se lleva a cabo el cumplimiento del destino individual de la personalidad y su realización en la sociedad. El carácter en que se desarrolle esta fase dependerá directamente del grado de conciencia que tenga la persona sobre sus tareas individuales y de qué tan exitoso haya sido el proceso de individuación.
La tercera fase (59-88 años) se asocia con el futuro. Los procesos de decadencia del cuerpo físico deben desplazar el énfasis hacia la vida espiritual. En este período, la actividad física disminuye naturalmente, pero en su lugar debe surgir una fuerza espiritual, una sabiduría, no menos importante. Es precisamente de apoyo espiritual, sabiduría y amor de lo que esperamos de nuestros padres, abuelos y abuelas ancianos. Esta base, que parece no evidente pero es extremadamente sólida, brinda la posibilidad a las siguientes generaciones de construir una nueva vida: el futuro. Además, desde el punto de vista esotérico, es precisamente en esta fase donde sentamos las bases de nuestra existencia futura. La plenitud con la que vivamos este período depende, nuevamente, de qué tan completos hayan sido los dos primeros ciclos, es decir, los procesos de individuación y realización de la personalidad.
Cabe mencionar que los años cercanos a los cambios de estas tres fases principales (29-30, 59, 88 años) pueden transcurrir con bastante dificultad. En estos momentos, la persona enfrenta una prueba, un examen de vida. Y lo que se evalúa es si ha trabajado el tema asignado por Saturno en su carta natal. Por ejemplo, una persona con Saturno en Aries será puesta a prueba en su capacidad para asumir responsabilidades y mostrar determinación. Puede encontrarse en una situación en la que no solo no haya de dónde esperar ayuda, sino que ni siquiera haya a quién pedir consejo. El éxito al superar estas crisis (exámenes) depende en gran medida del grado en que la persona haya trabajado previamente las tareas establecidas por la posición individual de Saturno.
Además de estos períodos etarios, también son bastante difíciles los años cercanos a los 7, 14, 21-22, 36, 43-44, 51-52, 66, 73-74 y 81. Estos períodos, aproximadamente múltiplos de 7, son bien conocidos y utilizados en diversas tradiciones culturales. Los psicólogos hablan de ellos (crisis matrimoniales de siete años, crisis de la adolescencia, crisis de los cuarenta), los gitanos (cada siete años se puede cambiar la karma), e incluso en la medicina existe la idea de que el cuerpo humano es capaz de renovarse por completo (reestructurarse) cada siete años.
¿Con qué están relacionadas estas crisis de siete años? Astronómicamente, Saturno forma cada siete años aproximadamente un aspecto no armonioso con su posición en la carta natal. Esto significa que en estos períodos se produce un cambio en las estructuras de vida ya formadas, un paso a un nuevo nivel de desarrollo que requiere el dominio de otras formas y métodos de actividad vital. Así, la primera crisis está relacionada con la entrada del niño a la escuela, lo que provoca en su naturaleza una serie de cambios significativos, a veces dolorosos pero necesarios, y transformaciones. Las crisis de Saturno siempre dan resultados. Siempre llegan con una prueba: ¿vivimos correctamente?, ¿sabemos liberarnos de lo viejo para dar paso a lo nuevo? Para finalizar, deseo a todos fortaleza vital, paciencia y la adquisición de una sabiduría bendita que nos ayude a superar todas las peripecias de la vida y no decaer en situaciones que parezcan desesperanzadoras.
Autor: Perestoronina N.M.



