Este aspecto crea tensión entre la esfera emocional y la racional, por lo que la persona a menudo está bajo la influencia de sus estados de ánimo y recuerdos, y los pensamientos y las palabras pueden no coincidir con las acciones.
Según Het Monster
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El pensamiento de la persona a menudo depende del pasado, y los estados de ánimo ocupan tanto espacio que no hay tiempo para prácticas espirituales e intelectuales.
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La persona puede atormentar a otros con historias sobre asuntos familiares, ser comprensiva con los amigos y llevarse bien con los seres queridos, pero le cuesta encontrar un lenguaje común con los extraños.
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Es posible que haya trastornos del sistema nervioso central, que se manifiestan a través del estrés y los estallidos emocionales.
Según Catherine Aubier
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La oposición y la cuadratura: la discordancia entre el comienzo sensual y el racional. La persona puede manifestar inconstancia, ligereza, inestabilidad, apertura a influencias externas.
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En la infancia, esto a menudo se expresa en dificultades con el habla, tartamudez o otros trastornos relacionados con la autoexpresión.
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La persona percibe el mundo y se expresa de manera diferente, lo que conduce a un desacuerdo entre la palabra y la acción.
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Es posible que haya declaraciones apresuradas, tendencia a la fantasía o distorsión de los hechos.
Interpretación aplicada moderna
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La cuadratura Luna – Mercurio enseña a conciliar las emociones con el pensamiento, para que el estado interno no bloquee las decisiones racionales.
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El aspecto a menudo está relacionado con una alta sensibilidad al entorno, lo que puede causar indecisión o dudas sobre las propias palabras y acciones.
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En un nivel bajo de manifestación, la persona puede enseñar a otros o dar consejos sin tener una comprensión completa de la situación, lo que conduce a conflictos o malentendidos.
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El trabajo con el aspecto da la capacidad de formular conscientemente los pensamientos, controlar las reacciones emocionales y encontrar un equilibrio entre el corazón y la mente.
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Un alto nivel de manifestación contribuye a una comprensión sutil de los principios de otras personas, habilidades pedagógicas y la capacidad de notar y corregir los programas emocionales en uno mismo y en los demás.



