Desde el punto de vista astronómico, el grado es la división del círculo zodiacal en 360 partes. Sin embargo, al profundizar en la naturaleza del grado, su esencia deja de ser solo un componente astronómico.
El grado combina dos tipos de movimiento de la Tierra: alrededor de su eje y alrededor del Sol. El segundo es un factor colectivo: el ciclo anual afecta a toda la humanidad como un todo. La rotación de la Tierra alrededor de su eje, relacionada con el cambio del día y la noche, es un factor individual que otorga características únicas al ser humano encarnado.
Si reflexionamos, el día, aproximadamente equivalente a un grado, es un ciclo fundamental de la existencia. Aquí ocurre el nacimiento simbólico (mañana), la vida (día), la muerte (tarde) y la no existencia (noche). Por lo tanto, el grado es un microcosmos dentro del macrocosmos, una especie de universo autosuficiente con sus propias cualidades y posibilidades.
Cabe mencionar que, hasta la fecha, el tema de los grados zodiacales no está suficientemente desarrollado en la literatura. En su mayoría, se puede encontrar la interpretación de la simbología de los grados. En 1960, Radya publicó el libro “Mandala astrológica”, con la descripción e interpretación de los símbolos de los grados, conocidos como “sabianos”. También existe la tradición avéstica de interpretación de la simbología de los grados, expuesta por P. Globa, la interpretación de J. Kefer, generalmente denominada “clásica”, la gradoslogía de Vronsky, Israel, el calendario tebano y otros.
En todas estas interpretaciones se pueden encontrar muchos puntos en común, pero también existen diferencias tanto en la interpretación como en la identificación de los denominados “grados reales” y “grados destructivos” o críticos.
En general, la mayoría de los astrólogos siguen el siguiente esquema para identificar los grados:
“Grados reales”
- 18 grados de Aries
- 9 grados de Géminis
- 7 grados de Leo
- 25 grados de Virgo
- 13 grados de Escorpio
- 11 grados de Capricornio
- 30 grados de Acuario
“Grados críticos”
- 23 grados de Aries
- 13 grados de Géminis
- 10 grados de Leo
- 1 grado de Libra
- 19 grados de Escorpio
- 19 grados de Capricornio
- 4 grados de Piscis
Según la interpretación general, los grados reales multiplican la manifestación de lo positivo y favorable, mientras que los destructivos intensifican todo lo negativo y desfavorable. Sin embargo, nos parece que la denominación más adecuada no sería “destructivos”, sino “grados críticos”. Según nuestras observaciones y la opinión de otros astrólogos (incluyendo a T. Shárova), los grados críticos invitan a la persona a pasar por una cierta prueba, un examen. T. Shárova denomina a estos grados como puntos de karma, intensificación de la energía divina, una especie de purgatorio. En cambio, los grados reales son lugares de concentración del Amor Divino. No es casualidad que, al recorrer el zodiaco en sentido horario desde Aries, primero aparezcan los grados reales y luego los críticos. Es decir, primero se le muestra a la persona cómo debe ser, y luego se le propone pasar por una prueba, un examen. En otras palabras, al encontrarse en un grado crítico, la persona se ve en una situación en la que, al parecer, contará con poco apoyo divino. Aquí debe manifestar al máximo su sabiduría, amor y paciencia, llevando la Luz Divina a los demás. Si la persona cae en situaciones extremadamente desagradables, incluso destructivas, o se destruye a sí misma, esto indica que no fue lo suficientemente pura y recibió una respuesta acorde a su nivel de impureza. T. Shárova denomina a estos grados como grados de “mayor purificación del pecado, de todo lo no divino”. Aquellos en cuyo horóscopo se revelan estos grados deben alegrarse, pues tienen oportunidades únicas, con la ayuda de los Santos Protectores, para transformar radicalmente el grado de manifestación, acelerar el trabajo de su karma según el Nuevo Testamento y, en última instancia, alcanzar la purificación. Si se interpretaran los grados destructivos como grados del mal de manera absoluta, no habría lugar para el principio de libre albedrío ni para la elección. ¿Acaso caer en un grado destructivo significa destruirse?
Además de los grados “críticos” mencionados anteriormente, en astrología se suele denominar así también los 3 primeros y 3 últimos grados de cada signo zodiacal, en especial el 1 y el 30.
El paso de un planeta por un signo puede considerarse como un miniciclo dentro del ciclo zodiacal completo. Aquí opera el sistema “planeta-signo”. En la primera mitad del ciclo predominará la energía activa y cinética. Dicho de otro modo, el planeta aprende a manifestar su principio a través de las cualidades del signo. Como el aprendizaje requiere práctica, al inicio del camino se basa principalmente en la acción externa.
Sin embargo, en los primeros 3 grados, especialmente en el 1, la actividad externa del planeta es tan intensa que la conciencia no logra controlar las acciones. Además, al entrar en un signo, el planeta se encuentra con una cualidad nueva, no asimilada e inusual. Al carecer de experiencia para manifestar su principio mediante estas nuevas energías, se siente muy incómodo. Un planeta al inicio de un signo se asemeja a un niño: todo le parece interesante en el mundo exterior, es muy activo, sus movimientos son algo torpes, tropieza incluso en terreno llano y cae con frecuencia.
En los grados siguientes, la actividad del planeta disminuye gradualmente, transformándose en conciencia de manifestación.
También es importante destacar el grado 15 del signo. Puede compararse con la luna llena, cuando la naturaleza instintiva de la Luna se ilumina por completo con la conciencia solar. Tener un planeta en esta posición permite a la persona comprender plenamente los errores de la primera mitad del ciclo. El punto medio es un punto de elección en el camino de la vida. Esta elección determinará el resultado de todo el ciclo de desarrollo: ¿evolutivo o involutivo?
A continuación, el planeta comienza a consolidar la experiencia adquirida, transformando la energía activa en potencial pasiva. La acción del planeta pasa suavemente del plano externo al interno, la experiencia recorrida se consolida en el inconsciente como una habilidad. La conciencia participa cada vez menos en las manifestaciones del planeta; aumenta el automatismo, la instintividad propia de la experiencia trabajada.
Los tres últimos grados, especialmente el 30, están relacionados con la finalización del ciclo. La energía casi por completo se ha transformado en potencial, y no queda suficiente para la actividad externa. La actividad externa del planeta es mínima; vive una vida interna intensa. En la antigüedad, el último grado se denominaba grado de Anareta, grado del Destino, del Destructor y grado de rendición de cuentas. Esto es comprensible, pues antes de pasar a un nuevo signo para asimilar una nueva experiencia y “renacer”, el planeta debe “limpiar el camino”, liberarse de las circunstancias externas ya innecesarias, llevando consigo solo la esencia y el sentido del camino recorrido.
No es casualidad que una persona con un planeta en los últimos grados, en cuanto a las funciones de ese planeta, se considere madura, formada y estable. La tarea kármica de tal persona estará relacionada con la rendición de cuentas por la calidad del planeta y el signo donde se encuentra. En la vida, esta persona a menudo se verá en situaciones que exijan conclusión, sabiduría, rendición de cuentas, revelación de los sentidos internos del ser. Por eso, el grado de Anareta también es el grado de renacimiento, de transición de un nivel espiritual a otro. Esto es especialmente relevante cuando el planeta en cuestión es activado por Saturno, Quirón, Urano, Neptuno, Plutón, o cuando él mismo es uno de estos planetas.
En el último grado, el planeta siempre está relacionado con la finalización de un determinado ciclo de vida.
Especialmente vale la pena destacar los primeros grados de Aries y los últimos grados de Piscis. Estos también suelen denominarse zona gris del horóscopo. Han cobrado especial relevancia porque no se trata simplemente de los primeros y últimos grados de un pequeño ciclo consecutivo. Inician y completan un ciclo zodiacal completo de experiencia.
Los primeros grados de Aries representan la primera manifestación, acompañada de un deseo especial por la vida y optimismo. Aquí, el primer grado se manifiesta con fuerza duplicada. Para un planeta situado en estos grados, esto significa que constantemente se enfrentará en la vida a una experiencia completamente nueva y su tarea será aprender a traducirla a la realidad.
Una planeta en el último grado de Piscis indica que no solo ha recorrido un ciclo zodiacal completo, sino que también finaliza el proceso de asimilación de la experiencia adquirida. Un planeta en esta posición posee la máxima experiencia no solo en las cualidades de un signo, sino a escala de todo el zodiaco, lo que significa estar preparado para pasar a un nuevo ciclo global.
Astrologa Natalia Perestoronina ©



