Semisquare Marte – Saturno
(Tránsito. Marte → Saturno natal)
Avelosam Pidvodny. Aspectos
Semisquare de Marte: En general, las cosas se han organizado de tal manera que, si se puede llamar relación, lo que ha ocurrido es una adición. A esta persona le resulta difícil en las esferas del planeta dirigir su energía con flexibilidad según las circunstancias y reaccionar con sutileza ante una fuerza externa. La agresión ajena le provoca una respuesta, a menudo desproporcionada tanto en intensidad como en relación con el asunto. Al mismo tiempo, puede no reaccionar ante influencias de poca fuerza, pero luego, ante un pequeño estímulo —una gota que colma un vaso ajeno—, dar literalmente un estallido de indignación: subjetivamente, quizá justificado, pero objetivamente injusto. Esta persona sufrirá la grosería, la energía y la agresión del mundo exterior dirigidas hacia ella; le costará manejarlas con suficiente cultura, pero, al mismo tiempo, sus instintos agresivos en las esferas del planeta serán especialmente groseros y mal controlados, y su actividad adquirirá con frecuencia, sin que ella misma lo note, formas rígidas. Por ejemplo, un semisquare no trabajado entre Marte y Saturno, además de la vulnerabilidad ante la agresión, también genera una rigidez en las exigencias hacia los demás, que puede llegar a la intransigencia; a esta persona le es importante entender que las altas exigencias hacia los demás suelen estar motivadas inconscientemente por la insatisfacción consigo mismo, y tomar conciencia de cuáles son sus propias fallas y carencias. Aquí, el trabajo de elaboración proporciona herramientas perfectas y una labor en altas vibraciones de energía.
Semisquare de Saturno: Si la rueda de la fortuna se queda atascada en la zanja, la cruz del destino puede cargarse a la espalda. Este aspecto genera en las esferas del planeta obstáculos similares a grilletes: se puede caminar, pero con dificultad. La persona, sin embargo, no siempre los percibe (como en el caso del cuadrado de Saturno), sino a veces, y además puede desarrollar una manera de moverse específicamente torpe, poco estética pero, en esencia, aceptable. Si se convierte en un hábito, se vuelve muy estable, y la persona tiende a mirar con escepticismo a quienes disfrutan de una libertad innecesaria e incluso perjudicial para ellos: el martillo de vapor solo tiene un grado de libertad (arriba-abajo), pero funciona de tal manera que da gusto verlo, mientras que el cuerno de carnero se aplasta como un panqueque. Inconscientemente, la persona siente, sin embargo, fuertes restricciones en las esferas del planeta que la obligan a moverse por un camino muy estrecho en su interacción con el mundo exterior, y puede tener complejos de inferioridad muy marcados, aunque intenta reprimirlos en el inconsciente. En su vida interior busca y no encuentra el camino hacia el dominio profundo de las esferas del planeta, ya que el rígido esquema con el que cuenta inicialmente solo la deja transitar por caminos enteramente definidos y groseros, como si bloqueara las sutilezas. Aquí, el trabajo de elaboración transforma el rígido collar de perro en la mente flexible del sabio que vislumbra el curso y las ramificaciones del karma incluso en las situaciones que parecen más sin salida, pero para ello es necesario superar las restricciones internas en las esferas del planeta y entender que en el mundo exterior el yugo es mucho más efectivo que la servidumbre.


