Su pequeño hijo ya desde una edad temprana tiene un sentido de su propia importancia. Y en la clase es un líder carismático. Tiene un sentido muy desarrollado de la justicia y la injusticia. Por lo tanto, no es necesario ni consentirle ni presionarlo demasiado. Él “trabaja” para llamar la atención: se puede calmar su comportamiento bullicioso y ruidoso con la falta de atención. Quiere que todos le gusten, y su autoestima sufre si no lo logra.
Aprende con éxito en general: no le cuesta ser el primero de la clase, aunque suele ser perezoso y sin estímulo no se dedicará sistemáticamente a nada. Solo hay una forma de abordarlo: es sensible a los halagos. Los padres y educadores comprensivos suelen entender esto rápidamente, y él se vuelve dócil con ellos.
Es mejor dirigir su energía hacia actividades en grupos o hacia el cuidado de aquellos que son más jóvenes que él. En el entorno de otros niños, debe estar bien vestido y no con las manos vacías, para que no se sienta inseguro.



