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Autoengaño detrás de los signos del zodiaco

Foto: DepositPhotos.com

Hay personas realistas que miran con valentía y honestidad tanto al mundo como a sí mismas, evaluando con sobriedad sus posibilidades. Y hay quienes prefieren construir “castillos en el aire”, atribuirse cualidades que no les corresponden, confundir el deseo con la realidad y encontrar siempre excusas para sus fracasos. Por cierto, esta actitud, en parte, viene dada por la naturaleza humana y, mejor dicho, por la “culpa” de la fecha de nacimiento y, en consecuencia, del signo zodiacal.

Aries
El autoengaño consciente es un fenómeno raro en los Aries. Son personas audaces que miran el mundo real sin gafas de color de rosa ni castillos en el aire. Por muy adversa que sea la suerte, pocos lograrán convencer a un Aries de que no es el ombligo del mundo. ¡El ombligo! Y todo el mundo debe girar en torno a él. Los Aries que se niegan a “girar” son castigados, tras ofenderse primero con ellos. Los amigos se alejan, pero el Aries no saca conclusiones. Para proteger su desmesurado amor propio, a veces se mienten a sí mismos. Es una tarea difícil para un Aries admitir su mediocridad o los errores que ha cometido. Les resulta más fácil convencerse de que no tienen la culpa de sus fallos y atacar a quien se atreve a señalar sus imperfecciones.

Tauro
Los Tauro, como auténticos maestros, usan el autoengaño como una herramienta. Si algo les preocupa, se convencen conscientemente de que solo deben esperar un poco, pues pronto todo cambiará. Si lo decimos en términos figurados, cubren la realidad con un velo y comienzan a actuar con energía, buscando una salida a la situación desagradable que se les ha presentado. No se trata de una mentira en sentido estricto, sino de una abstracción que “bloquea” las emociones negativas para que no les impidan trabajar con eficacia y corregir los aspectos que no les satisfacen. Los Tauro no reflexionan sobre una “realidad alternativa”, ya que la vida actual les satisface por completo. Utilizan con habilidad las múltiples cualidades que les otorga su signo zodiacal en su beneficio, por lo que el autoengaño no les hace falta (solo una situación excepcional podría llevarlos a recurrir a él).

Géminis
Estos mienten tanto a sí mismos (lo que es más frecuente) como a los demás. Son amantes de posponer los detalles, guardando en un cajón lejano el cumplimiento de sus promesas y obligaciones; les resulta más placentero pensar que los problemas se resolverán solos, lo que les evita tener que esforzarse. En caso de algún fracaso, la culpa será de cualquier otro, pero nunca de un Géminis. Desde pequeños están convencidos de su unicidad, de que poseen ciertas habilidades especiales, algo que proclaman con grandilocuencia al mundo. Es inútil intentar desenmascararlos, obligarlos a cambiar de táctica o a quitarse las gafas de color de rosa con las que miran la vida.

Cáncer
El autoengaño es para ellos una pantalla tras la que se esconden del dolor que puede generar el mundo real. Esta es una cualidad útil, pues, “gracias” a su inestabilidad psicológica y emocional, sin el autoengaño los Cáncer no podrían simplemente sobrevivir. Desde pequeños asumen su papel (persona infalible, segura de sí misma, fuerte y autosuficiente) y, engañándose a sí mismos (importante: ¡a sí mismos, no a los demás!), durante toda la vida representan el personaje elegido. Es un signo increíblemente sensible que percibe con agudeza la imperfección del mundo que lo rodea y sus traiciones, y para hacer frente a esta negatividad, Piscis se mienten a sí mismos. Para ellos, el autoengaño es esa concha salvavidas que se convierte en un refugio seguro para su compañero natural, el cangrejo solitario. Allí encuentran paz y protección para su mente inquieta y su corazón tierno.

Leo
Verdaderos maestros del autoengaño. Su egocentrismo está más desarrollado de lo aceptable. Esta característica no les permite ni siquiera imaginar que la vida pueda desarrollarse de manera distinta a como ellos han planeado. Viven en su realidad personal: acogedora y cálida. Quienes intentan sacarlos de este mundo alternativo pasan a engrosar de inmediato la lista de enemigos personales. Es un signo del zodiaco excepcionalmente talentoso que ha creado su propio universo. Y todo (excepto el personal que los atiende) puede disfrutar de los frutos de sus esfuerzos. Están al tanto de los eventos que transcurren fuera de su guion general. Sin embargo, gracias a una realidad que se pliega dócilmente a sus deseos, pueden vivir muchos años según el guion que ellos mismos han escrito. Pero para ellos existen consecuencias negativas cuando regresan al mundo real. Aunque la situación es aún más triste en el caso de los Leos que intentan vivir sin ilusiones con valentía. Por alguna razón, no logran encauzar sus talentos innatos y, como resultado, llevan una vida gris y sombría.

Virgo
El autoengaño es raro en ellos. Creen que es mejor tener clara conciencia de lo que te ocurre y de lo que el futuro te depara. Es un signo que se evalúa con objetividad y sabe asumir la responsabilidad de sus errores. Las Virgos están dispuestas a enmendar lo que han hecho mal. Prefieren llevar una cabeza serena y una mirada clara sobre la realidad, sin distorsionarla con el filtro de las gafas de color de rosa. Aunque esta postura no garantiza que estén protegidas de los engaños. Es cierto que las Virgos no se mienten a sí mismas de manera consciente. Esta misión la asume su subconsciente, su carácter y sus hábitos. Piensan que su comportamiento, basado en el cumplimiento de las normas, será la clave de una vida exitosa. Error garrafal. Esta corrección excesiva actúa sobre los demás como un trapo rojo para un toro. Por eso, quienes sufren el exceso de pedantería de una Virgo, que envenena su existencia, dañan deliberadamente a los representantes de este signo.

Libra
En su mayoría, las Libra, reflexivas, se refugian en el autoengaño, que enmascara su miedo; temen la vida real y asumir la responsabilidad de sus errores. Es un signo supersticioso: la culpa de sus fracasos recae en malos augurios, en el viento que sopla en la dirección equivocada, en las estrellas mal alineadas, etc. Cualquier fracaso encontrará una explicación mística. Gracias a este autoengaño, superan con facilidad los momentos difíciles y encuentran la solución correcta a muchos problemas. Pues los presagios no solo se aplican a pronósticos negativos; también hay buenas señales y buenos augurios en los que creen. Por eso se convencen fácilmente de que la franja negra dará paso a una blanca. Y, efectivamente, las desgracias desaparecen, dejando espacio para la alegría y otros eventos positivos. Así que, para este signo, el autoengaño les presta un buen servicio.

Escorpio
Su vida es un autoengaño, y con signo negativo. Su pesimismo excesivo y sus altas exigencias consigo mismos transforman (en su percepción) sus defectos en verdaderas taras. Los fracasos temporales se convierten en tragedias de toda la vida. Es, en cierto modo, un signo único del zodiaco: en ellos el autoengaño inconsciente los guía; su subconsciente los dirige, y su mentira reflexiva es fuente de tormento. Los Escorpio no saben reflexionar; relatan a cada oído libre cuánto han sufrido y qué desgracias imaginarias los abruman. Eso sí, “lloran en el hombro” con un propósito concreto: los Escorpio suelen ser vampiros energéticos refinados que, durante un tiempo, alivian sus tormentos internos alimentándose de los fluidos de compasión ajena.

Sagitario
Este signo golpea con el autoengaño gracias a su excesiva confianza en sí mismo. Hay una conocida postura: “1. Yo siempre tengo razón. 2. Si no tengo razón, consulta el punto uno”. Y así viven los Sagitario. Están completamente seguros de su infalibilidad. Si alguna vez la realidad les da un bofetón en la cara, se sacuden el polvo, le muestran el dedo y siguen adelante. Pueden equivocarse, pero eso no les impide vivir, y el despertar “no está en su horizonte”, pues poseen un optimismo y una confianza en sí mismos y en sus fuerzas inquebrantables. La naturaleza los ha dotado generosamente de cualidades reales con las que alcanzan sus metas, por lo que no necesitan virtudes imaginarias. No tienen la costumbre de jugar al escondite con el mundo real.

Los Sagitario no reconocen ni justifican sus errores ante nadie, ni ante sí mismos.

Capricornio Este es un signo del Zodíaco que se mantiene firme sobre la tierra real. Para ellos, el autoengaño está descartado, incluso si este les aportara alivio y tranquilidad en la vida. Son otro de los signos del Zodíaco que no temen mirar la verdad a la cara, que no se justifican ni adornan su realidad con dulces mentiras. A veces también «viven en las nubes», pero de lo inventado solo obtienen beneficios. Los Capricornio pueden confundirse con alguna meta prácticamente inalcanzable. Luego imaginan que la meta está cumplida, y bajo tal presión, la realidad se ve obligada a ceder, dándoles lo que anhelaban con insistencia o deseaban con pasión.

Acuario Ellos son maximalistas, lo que no les impide usar el autoengaño como una forma cómoda de vida. Si algo no les satisface, conscientemente cierran los ojos ante ello, fingiendo que no existen problemas. Levantan muros entre su conciencia y la realidad. Si al final la realidad alcanza a los Acuario, llega el momento de la siguiente etapa de negación de la realidad. Se aferran con fuerza al pasado, creyendo encontrar en él apoyo y confirmación de que pueden rebobinar la cinta y todo cambiará, devolviendo la vida a su lugar anterior. Es una ilusión de la que les cuesta desprenderse. Este signo es valiente, y es precisamente esta cualidad la que ayuda a resolver la situación negativa que se ha creado.

Piscis El autoengaño y la ilusión caminan de la mano con Piscis, y esto desde la más temprana edad. En realidad, la vida aburrida e incómoda es mejor vivirla en una realidad inventada, donde el orden y la comodidad están completos. A menudo, Piscis relatan con devoción a sus conocidos sobre sus amigos imaginarios y amantes inexistentes que suspiran por ellos, tan convincentemente que terminan creyendo en ello ellos mismos. Atribuyen a su entorno cualidades que no poseen. Y, sin embargo, la «realidad alternativa» no es su principal concepto. Incluso en el mundo material les va bastante bien. De ellos suelen salir excelentes trepadores. Recurren al autoengaño como una herramienta que les ayuda a reconciliarse con los aspectos de la vida que no les satisfacen.

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