LA TÉCNICA – BARRERA PARA LA INTUICIÓN El progreso técnico, que supuestamente mejora la vida del ser humano, en realidad frena en gran medida el desarrollo de la percepción sensible del mundo. La televisión le muestra al hombre lo que puede ver con clarividencia, reemplaza la clarividencia auditiva y el teléfono — ambas cosas. Pero es justamente el teléfono el que puede ayudarte a desarrollar rápidamente tu intuición. Si, antes de levantar el auricular del teléfono que suena, intentas sintonizar con quien podría ser, recuerda en esos pocos segundos de quién acabas de pensar, trata de sentir quién desea escucharte al otro lado del hilo. Y al instante, al descolgar, podrás comprobarlo. Incluso tu organismo puede darte una pista. De repente, pueden aparecer ciertos síntomas de sensaciones. Levanta el auricular del teléfono y entenderás a quién reacciona así tu cuerpo. Observa y registra constantemente tus sensaciones, te servirán de gran ayuda, te protegerán de encuentros y conversaciones no deseadas, te ayudarán a preservar la paz interior y la salud. Pero el progreso telefónico ya ha creado identificadores de números, dispositivos de bloqueo para abonados no deseados, etc. El progreso avanza hacia que ni siquiera surja en ti el pensamiento sobre algún sentimiento interno. La técnica lo hará todo por ti. La computadora tampoco es un regalo para el mundo sensible del ser humano, pues el cerebro y el corazón humanos son las mejores computadoras. Puedes ir renunciando gradualmente a llevar reloj, verifica tu estado antes de mirar la hora. El progreso técnico ha seducido al hombre con su simplicidad y accesibilidad. ¿Para qué esforzarse? Todo te lo mostrarán y te lo contarán, lo masticarán y te lo pondrán en la boca; te convertirán en un instrumento cómodo y obediente. El progreso técnico reemplaza el trabajo interno del alma por un efecto externo rápido, y esto genera un vacío espiritual. Por eso pasamos días enteros tumbados frente al televisor, tapándonos los oídos con reproductores, manteniendo horas de conversaciones telefónicas vacías, podemos estar días enteros royendo semillas y cotilleando. He aquí una vida muerta y vacía. En la práctica de la extrasensorialidad, hoy en día se ha popularizado mucho la “radiestesia”, llamada en el lenguaje moderno “método de biolocalización”. Se ha escrito mucho sobre ello en libros y publicaciones periódicas, por lo que no me detendré en sus detalles. Su esencia radica en la posibilidad de obtener cualquier información mediante una varita de avellano, un marco en forma de L o un péndulo. Aquí vemos nuevamente el uso de medios externos en lugar de desarrollar nuestros propios sentimientos. Pero el método de biolocalización puede acelerar el desarrollo de la intuición en cualquier persona. Antes de empezar a usarlo, intenta obtener por ti mismo, a través de tus sentimientos, la información que te interese. Y luego, verifícala mediante el medio técnico. O al revés: primero mide con el instrumento las lecturas en distintos lugares investigados y luego verifica con tus sentimientos la diferencia entre esas lecturas. Es muy fácil determinar con tus propias manos los límites del campo bioenergético humano o identificar una zona geopatógena. Entrenándote en esto y comprobando tus sensaciones con el marco o el péndulo, dominarás rápidamente el método de diagnóstico intuitivo. Te permitirá captar información a cualquier distancia, y entonces ya no necesitarás recurrir a medios externos. Muchos practicantes cometen el error de creer que, al usar el marco o el péndulo, están fortaleciendo su intuición. La información obtenida de esta manera no es intuitiva, sino espiritista. A través del espiritismo no se comunica con nosotros una inteligencia superior, sino un mundo paralelo inferior. La intuición es cuando trabajan todas nuestras sensaciones y células, y por su estado determinas la calidad de la información recibida. Si te diagnostican con el marco o el péndulo, ten por seguro que la información puede ser incorrecta, y quien realiza la sesión no posee esa intuición que todo médico o sanador necesita. Ya casi no queda esfera de actividad en la que se pueda trabajar solo con la fuerza de los órganos internos de los sentidos. El ser humano se ha lanzado hacia la inteligencia artificial, pero su vida no ha mejorado por ello. El ser humano inventó el “detector de mentiras”, pero este se encuentra dentro de nosotros. Incluso este medio técnico puede usarse maravillosamente para desarrollar la intuición. ¿Acaso no es por eso que caen los aviones, pilotados por autopilotos? Y de esto el piloto pierde la capacidad de “fusionarse” con su máquina y sentir sus vibraciones vitales. Así que resulta que, cuanto más perfeccionamos técnicamente nuestra vida, más catástrofes globales y epidemias caen sobre nosotros. En la marina existe una ley no escrita: si un barco está en peligro y se hunde, todos tienen derecho a salvarse, excepto el capitán. Él, por así decirlo, acepta conscientemente el castigo de la justicia divina superior. Esta pena (karma) aquí no solo se manifiesta en sentidos debilitados o embrutecidos, sino también en la indiferencia hacia las personas, que actúa mediante un mecanismo kármico aún más sutil. El progreso técnico ha intensificado y generado las debilidades sensoriales del ser humano. Muchas profesiones ahora se evalúan con una frase breve: “¡No hace falta pensar!”, y por tanto, sentir. Piensa la máquina, el jefe, el comandante. Y entonces nos convertimos en biorrobots, y de ahí surge otro tipo de enfermedades kármicas: LAS ENFERMEDADES PROFESIONALES. Y por más que se clasifiquen según profesiones o afecten la salud del ser humano, la karma del “trabajo” desgasta órganos, sistemas y funciones. Entonces entendemos el grito del alma: “¡Me estoy volviendo tonto con este trabajo!”. Cuanto más fuerte sea este grito del alma, menos enfermedades profesionales habrá. Porque esto exige cambiar de trabajo o profesión. Y aquí solo faltan unos años para la jubilación, la antigüedad laboral ininterrumpida, el título de “veterano del trabajo”, etc. ¿Cuántas trampas se han tendido para que el ser humano permanezca esclavo hasta el final de sus días? La medicina kármica recomienda insistentemente a quien sufre enfermedades profesionales cambiar de trabajo. Pero el ser humano presenta demandas a la empresa o al gobierno por su salud deteriorada, cuando en realidad es culpable de todo. Porque cualquier trabajo debe ser una fuente de alegría y amor. Y la realización creativa de las propias habilidades eleva espiritualmente y hace al ser humano único, distinto a los demás. El “biorrobot” traslada los hábitos profesionales, tanto mecánicos como psíquicos, a todas las esferas de su vida. La mediocridad en el trabajo es la pobreza en el ámbito doméstico, y a nivel estatal, “masa popular”. En la esfera no productiva no hay menos problemas profesionales espirituales. Tomemos, por ejemplo, a los militares. No solo en el servicio, sino también en casa y en lugares públicos, permanecen en su estrecho espacio profesional, expresado con frases únicas: “¡Sí, señor!” y “¡No, señor!”. La dependencia social y material garantizada aún reduce más su mundo sensible, reduciéndolo a la lógica del beneficio. Donde el rango de los sentimientos se estrecha y oprime, el sistema inmunológico del ser humano se debilita. Pero también se debilita por una sensibilidad excesiva, de lo que hablaremos más adelante. Para el profesionalismo no se necesitan hábitos, sino habilidades. La habilidad siempre busca nuevos métodos y técnicas, lo que requiere un enfoque creativo, mientras que el hábito limita: “¡Así estoy acostumbrado!”, “¡Así es más fácil y sencillo vivir!”. Nuevamente, no hace falta forzar el pensamiento ni los sentimientos. Los racionalizadores e inventores enferman menos porque la movilidad de sus sentimientos mantiene el interés por el trabajo, llenándolo de nuevas cualidades. Pero, quizás, la conclusión más importante que quiero hacer en relación con el desarrollo del progreso científico-técnico es que este nos ha llevado a un nuevo nivel del desarrollo sensible planetario. La radio, la televisión, la imprenta, las comunicaciones por satélite han dado a cada habitante del planeta la posibilidad de ver, oír y sentir el pulso de la vida, el pulso del tiempo, la respiración del planeta Tierra. La humanidad ya debe vivir no en un mundo estrecho de relaciones interpersonales, sino siendo partícipe de todo lo que ocurre en el mundo. No como uno de mis conocidos, que dice: “¡En Taskent hubo un terremoto, y en Moscú se me desmoronó la familia!”. El progreso técnico y la explosión informativa brindan al ser humano la posibilidad de sentir la vida de manera más amplia en el espacio y más rápida en el tiempo. Y Dios nos pone a prueba en la percepción sensible, en el dolor o la alegría que sentimos al hacerlo, en la capacidad de compadecer, de no permanecer indiferentes ante lo que ocurre, en la posibilidad de contribuir con nuestra acción a la causa de la paz, la creatividad y la salud de las personas en la Tierra.
Se puede continuar este tema con otro lenguaje, más figurado y sutil, el lenguaje de la astrología. De lo que tratará la siguiente sección.
RÉTRO, O ASTROLOGÍA DE LAS EMOCIONES
Quizás el indicador más hermoso del programa intuitivo de cada persona se encuentre en su horóscopo y esté expresado en el lenguaje astrológico. En él se esconden el Misterio del Alma, los destinos asignados por las estrellas, el programa de acción, las posibilidades de fracaso y los caminos de lucha, entre muchas otras cosas. La cosmograma es la Ley Superior del Cosmos y el Programa Divino de desarrollo espiritual e intelectual. Es primaria, en ella están el sentido y el propósito de la vida asignados por la Mente Superior. Es el momento de la Verdad a escala cósmica. Y el ser humano es esa partícula cósmica que, al acumular fuerzas, debe fusionarse con lo Único, Eterno e Inmutable. Es el Espíritu que se educa en el ser humano a través de las pruebas de la vida.
Este nivel de desarrollo espiritual en el ser humano es el que analizaremos en el corte astrológico de la cosmograma.
El horóscopo es la “red de casas” superpuesta a la cosmograma. El horóscopo es lo que está escrito en tu carta natal. Imagina una araña cuya red ha atrapado una mosca. La mosca se agita, se lanza, se enreda aún más, se pega y muere en convulsiones. Y la araña negra la envuelve en su sudario. Así también nosotros, en nuestra vida, nos lanzamos hacia la abundancia material o la pobreza, hacia ganancias inmediatas o hacia programas ventajosos a largo plazo. O simplemente caemos en la red de leyes, prohibiciones y estatutos: esto no se puede, esto no te concierne, no metas la nariz donde no debes, esto aún no es para ti o ni siquiera lo necesitas, etc.
Así es como el ser humano vive bajo una red impuesta, “bajo campana”. Tiene las manos y los pies atados, la lengua teme decir algo de más, la nariz teme asomarse. Solo queda pensar en cómo sobrevivir o al menos llegar a la jubilación. Así se consume, se consume y se apaga en enfermedades crónicas. En esta vida, el alma del ser humano no se despliega, no se fortalece para romper la red impuesta y liberarse.
Aquí surgen innumerables programas kármicos que, al principio, se reflejan en la carta natal del ser humano. El ser humano fuerte en espíritu rompe, se sacude todas las limitaciones del horóscopo. Vive según la cosmograma, pero en esto le ayuda la intuición. El ser humano fuerte en espíritu no necesita adivinos, vive como le es bueno y cómodo a su alma, aunque no en el plano material ni financiero, porque aquí el alma siempre tiembla antes de obtener un alivio temporal, y obedece a los sentimientos de interés. El interés siempre toca el lado interno del alma. Este movimiento hacia el interior se denomina “Rétro”.
La astrología es una ciencia antigua en la que inicialmente existía el concepto de “planeta retrógrado”. Un planeta se vuelve retrógrado cuando está en oposición al Sol. Si decimos que el Sol es el Espíritu del ser humano, lo que debe iluminar su vida y dar luz de alegría a los demás, entonces el planeta retrógrado indica aquella esfera de actividad en la que el ser humano aún no se ha encontrado, no se ha realizado o fue opositor externo por comodidad interna. Precisamente en las energías del planeta retrógrado no hay fuerza espiritual, no hay experiencia ni chispa creativa. El movimiento retrógrado de un planeta es ilusorio, engañoso, igual que a menudo nos engañamos en nuestro movimiento por la vida. Por eso, el significado del planeta en la interpretación astrológica cambia y se le atribuyen propiedades del carácter “hacia adentro” de la personalidad humana.
Así, “Rétro” es una indicación de que el ser humano debe buscar su destino dentro de sí mismo, en su alma, obedeciendo a la intuición.
Espero que muchos de mis lectores ya tengan su carta natal personal, y por eso ayudaré un poco a estas personas a conocer su programa cósmico a través del movimiento retrógrado de los planetas, en los que se esconde el karma de las vidas pasadas. Este karma se considera en la posición fija de los planetas en la carta natal en el momento de su nacimiento. Y el planeta retrógrado se marca con la letra “R”.
Los planetas retrógrados Mercurio, Venus y Marte en su cosmograma indican el programa de relaciones interpersonales en la familia, con los parientes, con el círculo cercano de personas con las que mantiene contacto constante. El Sol y la Luna no tienen significado retrógrado. Sin embargo, la Luna tiene estaciones de fase: luna nueva, primer cuarto, luna llena y último cuarto, a las que atribuyo el significado retrógrado de la Luna.
Así, con el significado retrógrado de Mercurio, Venus o Marte y con la fase lunar, toda su vida, la educación de sus emociones, transcurrirán a través del programa familiar y doméstico. Y de esto no podrán escapar, aunque se vayan a un monasterio o se conviertan en yoguis. El programa “Rétro” elegido o heredado pesará sobre ustedes hasta que se conviertan en la “margarita de Dios” para sus familiares.
Todavía no he conocido a ninguna mujer con Marte retrógrado en su horóscopo que no se haya divorciado de su esposo. Es como una trampa por parte de los hombres. Ella cae en su atención excesiva, en sus cuidados, en sus abundantes manifestaciones de sensualidad, pero al mismo tiempo ni siquiera tiene tiempo de evaluar sus propios sentimientos, su actitud hacia él. Lo que tanto les falta a las mujeres de los hombres —atención y cuidado— la seduce. Pero tan pronto como el hombre conquista y domina a la mujer, su interés por ella desaparece de inmediato. Él comienza a buscar una nueva “víctima”, y su matrimonio se desmorona nerviosamente. Esto continuará hasta que la mujer aprenda a entender y controlar sus emociones, a amar y no someterse a la influencia masiva externa de la carta natal que le asignó Marte retrógrado.
Aquí no pretendo escribir un manual de astrología, me importa revelarles la ley general y el principio de la retrógradación planetaria para el trabajo intuitivo en el ámbito de las emociones. El siguiente grupo de planetas retrógrados —Júpiter y Saturno— les exigen al ser humano requisitos de desarrollo interno para realizarse en la sociedad —Júpiter— y para entender las normas, leyes y reglas del entorno social —Saturno—. La retrógradación de estos planetas indica que el ser humano no debe abrirse paso a codazos hacia la puerta abierta de su realización social, sino que debe acercarse a ella con preparación interna y con experiencia espiritual y creativa acumulada. Porque el ámbito social suele atraer a personas egoístas y ambiciosas, donde con el mínimo gasto espiritual se obtiene la máxima satisfacción material.
Muchos de mis conocidos con Júpiter y Saturno retrógrados dicen que la vida pública y la participación en ella no los atraen ni los tientan. Y hacen mal, pues precisamente ellos deben desarrollar en sí mismos el sentido de pertenencia a lo que ocurre en su trabajo, en su ciudad o pueblo, en su país. Su tarea es dar la alarma, movilizar a la sociedad por el bien común. Pero si tienen metas egoístas, surgirán conflictos y problemas con la sociedad y sus leyes.
Y, por último, el tercer grupo de planetas lejanos y pesados —Urano, Neptuno y Plutón— que, aunque descubiertos relativamente hace poco, con su poder conectan a cada ser humano con los problemas de la civilización terrestre. Ellos encarnan todos los procesos de relaciones interestatales, religiosas, científico-técnicas y culturales. Estos planetas influyen en los procesos sutiles del organismo humano. Urano es la conciencia colectiva, Neptuno es la psique colectiva, Plutón es la voluntad colectiva.
El significado retrógrado de estos planetas indica que el ser humano aún no ha vivido a escala planetaria, sino que fue una partícula pequeña: familia, trabajo, patria. No le interesaban ni los mecanismos sutiles de la naturaleza, ni el legado cultural, ni muchas otras cosas que ocurrían en su vida pasada en el planeta. Algunos aspectos de los planetas retrógrados también indican el efecto inverso: el ser humano estuvo poderosamente involucrado en ciertos procesos del mundo civilizado, pero no comprendió ni valoró su significado, o fue aplastado por ellos, o los usó con fines egoístas.
Cualquier planeta retrógrado es una señal de búsqueda intuitiva interna de lo que las estrellas han destinado al ser humano. Este diseño se lo revelará el astrólogo, tras estudiar necesariamente sus manos. Si los planetas superiores no tienen significado retrógrado, entonces a tal persona se la puede considerar o bien una “alma muy joven” o bien un Modelo de Civilización. Por supuesto, esto es un valor condicional. Cada persona concreta requiere un enfoque individual para entender sus programas kármicos y cósmicos. Y aquí se necesitará un diagnóstico local trazado en las partes de su cuerpo.
El paradigma de la civilización puede denominarse la comunidad mundial de personas unidas por un objetivo y una tarea comunes. En la actualidad, esta es la «Organización de las Naciones Unidas», la «Organización Mundial de la Salud», la «UNESCO», el «Comité Olímpico Internacional» y cientos de otras organizaciones mundiales e internacionales cuya actividad está dirigida a transformar los procesos mundiales hacia la paz y la armonía. Las asociaciones mundiales y otras retógradas siempre son agresivas. Si una persona con los planetas superiores retrógrados no desarrolla su intuición, será arrastrada a los eventos cataclísmicos mundiales, a las muertes masivas y a las epidemias. Sin embargo, esto espera a cualquiera que ni siquiera a nivel de su propio país pueda tomar la decisión y la conclusión correctas. Ni siquiera vamos a votar, permaneciendo indiferentes y apáticos, y así nos convertimos en rehenes de las enfermedades en las zonas de epidemias. Esta es una ley inquebrantable de retribución, llamada Karma. Es como la gripe. Pasó la ola de gripe del grupo «A», infectó (marcó) a todos los que no viven en la familia con unidad de amor y bondad. Pasó otra ola de gripe del grupo «B» — para aquellos que profanan el principio divino en el ser humano o en la naturaleza. Esto no es más que una suposición figurada, pero creo que ni siquiera carece de fundamento. Y en algún momento obtendremos una respuesta científica precisa al respecto.
Pregúntense qué es lo que más les preocupa en la vida. ¿De quién o de qué reciben bofetadas vitales? ¿De la familia, del trabajo, del jefe, de los vecinos, del partido o del gobierno? Y entenderán el karma de sus sentimientos. Y entonces olviden, aunque sea por un instante, lo habitual, eleven la cabeza y dirijan la mirada hacia lo profundo de su alma, y entonces, probablemente, de manera intuitiva se les revelará algo nuevo en la comprensión de sus problemas. Dejen de reflexionar sobre su dolor, y este pasará al olvido. Comenzará una lucha interna, cuyo resultado no dependerá de que alguien cambie hacia ustedes para mejor, sino al contrario, ustedes mismos deben cambiar. Y entonces todo a su alrededor ocurrirá como necesitan, y entenderán qué es su felicidad.
El progreso científico-técnico une a las personas en un solo organismo pulsante. Y si en este organismo hay un vacío que grita de egoísmo, de libertinaje sexual y de vulgaridad, entonces el SIDA adquiere no un carácter local, sino planetario. La radio, la televisión, la prensa y los médicos nos repiten día tras día: no lleven una vida sexual desordenada. Pero no escuchamos. Y se han convertido en niños ofendidos del Evangelio de Mateo: «Os hemos tocado la flauta, y no bailasteis; os hemos cantado endechas, y no llorasteis». «Y la sabiduría es justificada por sus hijos». Y aquí no ayudarán ni los anticonceptivos, ni las jeringas desechables ni otra esterilidad. Porque el alma del ser humano debe ser estéril, luminosa y pura. Y mientras tanto, sentimos una carencia en esto, y esto se reflejará en el «síndrome de inmunodeficiencia». Y el uso militar y técnico del átomo de Uranio y Plutonio. En astrología, Urano es el símbolo de la conciencia colectiva, y Plutón, de la voluntad colectiva dirigida a la creación. En la sociedad no hay nada, solo caos, anarquía, oposición, desenfreno del crimen, etc. Y así explotan las estaciones y los depósitos militares, la radiación se filtra hacia los ríos, campos y mares, y allí encuentra a quienes tampoco están organizados ni externa ni internamente.
En el horóscopo de una persona hay otros indicadores que inclinan hacia la tensión sensual, pero este es el tema de otra conversación. Y por eso, al final, me gustaría decir: que todos nosotros tengamos más retrogadidad para que el alma cumpla con su destino. Y la intuición, liberada de ilusiones, acepta el mundo tal como es, y el ser humano encuentra en la vida su único lugar. En tu alma está tu destino. Y que vuestro horóscopo os ayude a ver antes los programas sobre los que el alma debe trabajar día y noche, y día y noche. Al final, la retrogadidad debe generar en el ser humano un impulso interno hacia el servicio.
EL JUICIO DE LOS SENTIMIENTOS Día tras día nos vemos obligados a comunicarnos. Día tras día juzgamos y criticamos a una multitud de personas, problemas y eventos. ¿Qué nos impulsa? De qué nos quejamos más que de lo que nos satisface, y ante la menor información elevamos nuestros sentimientos. Al introducir el término «juicio de los sentimientos», lo analizo desde la perspectiva de la medicina kármica, aunque, como bien señala V.M. Bechterev a nivel fisiológico: «…esta esfera de interacciones externas e internas pertenece al ámbito de la psicología subjetiva. Sin embargo, la propia evaluación de estos fenómenos subjetivos representa un fenómeno completamente objetivo».
Así pues, el «juicio de los sentimientos» es un proceso psicológico y fisiológico que existe objetivamente y se entrelaza con el otro. Por lo tanto, nos queda examinar los mecanismos espirituales que activan estos procesos para comprender las causas de la aparición de diversas enfermedades a nivel psicofísico. Para acercarnos a la «esencia de los sentimientos» y a sus mecanismos espirituales, la Biblia nos ayudará, pues dice: «No juzguéis, para que no seáis juzgados» o «Con la medida con que midáis, se os medirá». ¿Qué motivo damos a los demás para que nos juzguen? Cada uno de manera distinta, pero se puede evitar dar motivos. Cada uno evalúa desde su propia «torre de marfil»: material, ideológica, religiosa, moral, o incluso desde la envidia, el interés, etc. A nadie se le puede complacer en todo, pero tampoco es necesario, pues tarde o temprano uno mismo caerá bajo el fuego de las críticas y deberá defenderse. La parábola bíblica enseña: «No reprendas al necio, para que no te aborrezca; reprende al sabio, y te amará».
El juicio de los sentimientos comienza cuando la persona está insatisfecha con algo, cuando busca un beneficio para sí misma. Dentro del organismo algo empieza a moverse, a activarse; comienzan a funcionar energías que podríamos llamar simpáticas, y todo esto empieza a vibrar y temblar, agotando las fuerzas del cuerpo. El estado espiritual de quien juzga no puede considerarse sereno ni benevolente; es una cualidad de la reflexión. Si una persona juzga, necesariamente se produce una patología en su organismo, en sus órganos, sistemas y funciones, que puede expresarse con términos como: espasmos, parálisis, cólicos, punzadas o convulsiones. Las convulsiones son la manifestación de una protesta interna, ya sea oculta o evidente. ¿Contra qué protesta la persona? ¿Con qué no está de acuerdo? ¿Sobre qué motivaciones se basa su protesta? ¿A quién hiere y paraliza con sus palabras, afectando la conciencia de los demás? Todo esto podemos dilucidarlo con ayuda de la medicina kármica.
Las convulsiones parecen ser controladas por hilos invisibles del Mundo Sutil, por lo que en medicina se les denomina contracciones musculares involuntarias. Juzgas a otros, pero mira dentro de ti mismo: ¿acaso no te estremeces por dentro? Las convulsiones y espasmos pueden ser prolongados o breves, pueden recorrer todo el cuerpo o localizarse en ciertos órganos. Entre las causas de su aparición, los médicos mencionan procesos inflamatorios o una mayor excitabilidad del sistema nervioso. Pero, ¿acaso no inflamamos nuestros propios sentimientos, no nos excitamos al juzgar a otros? Así, según la ley del Karma, la Ley de Retribución, recibimos enfermedades, pero esto ya es el juicio de Dios. Entonces se comprende la frase: «No juzguéis, y no seréis juzgados». El juicio de Dios no solo ocurre en los cielos, sino también en la tierra: en nuestro propio cuerpo. Incluso una breve lista de enfermedades relacionadas con el juicio de los sentimientos mostrará toda la gama de pasiones humanas. La enfermedad, al igual que la desgracia, no llega sola, por lo que el análisis de cada enfermedad requiere distintos enfoques y la combinación de diferentes síntomas para un diagnóstico kármico.
De esto nos ocuparemos en los siguientes libros. Pero aquí hay un ejemplo sencillo. El vómito —a nivel psicofísico, se produce un espasmo y convulsiones de los músculos. ¿Y a nivel espiritual? ¿Acaso, al juzgar a alguien o algo, no expresamos con irritación y odio que «me da asco»? Poco antes de escribir estas líneas, tuve que asistir a una boda donde la novia estaba insatisfecha con uno de los invitados. Exteriormente no lo demostraba, se contenía, pero cuando los invitados se marcharon, sufrió una fuerte y dolorosa crisis de vómitos. He aquí el desenlace visible de una fiesta del alma. Cuanto más juzgues y más tiempo lo soportes, más dolorosos serán los procesos psicofísicos en el organismo.
Así pues, hemos comprendido que el juicio de los sentimientos es una disarmonía interna de nuestros sentimientos y pensamientos. En la simbología energética astrológica, esta cualidad transita por el signo del Zodíaco “Libra“. Aquí se localizan los riñones, y su enfermedad nos muestra a una persona desequilibrada, crítica, cuya energía no encuentra sosiego estable. Nuestros juicios sentimentales suelen manifestarse con mayor intensidad en las simpatías y antipatías dentro del ámbito familiar, y luego en el laboral. En los jubilados, giran en torno a la pensión y la política, mientras que en los niños, se centran en la familia y la escuela. Solo es posible calmar los sentimientos cambiando la conciencia o apartando de nosotros el problema molesto. Solo así podemos transformar radicalmente la enfermedad, y la medicina kármica añade: CUALQUIERA. Si una persona se juzga constantemente, se somete a un autodesprecio, esto se refleja de inmediato en sus uñas mordidas. Esto es indicio tanto de insatisfacción interna en la vida como de vulnerabilidad emocional. Es debilidad espiritual, energética, física e inmunológica. No en vano se dice que el autosabotaje no es justicia, pues siempre falla a nuestro favor. Por eso, escucha lo que dicen de ti y saca conclusiones, pero sin resentimientos. Se ha observado que si alguien te juzga con malicia a tus espaldas, comienzas a sentir “ardor” en las orejas o las mejillas. Lávate con agua fría o date una ducha, y ese mal influjo no te causará daño. Deja de cotillear sobre los demás, pues de lo contrario tus huesos se volverán frágiles y propensos a fracturas. Es sabido que en los huesos se produce uno de los componentes de la defensa inmunológica. Así que, al chismear sobre otros, estamos debilitando nuestros propios mecanismos de protección. Si tus sentimientos y pensamientos tiemblan por algún familiar cercano o lejano, en una ocasión en que debas visitarlo, tropezarás en un lugar llano, caerás y te fracturarás una pierna. Los hilos invisibles actúan con precisión kármica, deteniéndote para que yaces y reflexiones sobre por qué sufriste una “trivial” lesión. Y si una persona va al trabajo y, en el camino, se fractura una pierna, es una señal kármica de que no ama su empleo y ha juzgado con severidad a todos sus compañeros y superiores. Y, para colmo, la empresa le paga la baja médica. ¡Paradoja! Al hablar de estos hechos, no presento un caso aislado, sino algo que ocurre con frecuencia en nuestro día a día, aunque cada uno en su momento. Y si recordamos el momento exacto de la desgracia y realizamos un análisis astrológico del suceso, el horóscopo señalará con precisión su causa. Por eso, en las predicciones astrológicas se indica para cada signo del Zodíaco qué horas del día y qué órganos son más vulnerables. Naturalmente, no todos los individuos responden a la advertencia de un signo concreto. Todo dependerá de la pureza espiritual de tus sentimientos y pensamientos, así que cuídalos. Completamente distinto es el efecto en una persona que no juzga, sino que reflexiona con calma y ponderación, atrayendo hacia sí rayos de distintos conocimientos e ideas sobre el tema en disputa o reflexión. Sí, en la discusión nace la verdad, pero en una discusión inteligente, cuando los pensamientos y sentimientos se orientan a esclarecer las causas, se preserva la Armonía Cósmica Divina. Y si juzgas o condenas a alguien, hazlo con serenidad, intentando comprender para ti mismo y convencer a los demás cómo y por qué surgió el tema de conversación. Por qué te afecta y te conmueve. Y si ya has tocado un tema que despierta tus sentimientos, busca la fuerza y la manera de no agitarlos ni desestabilizarlos, sino de transmitir a través de ellos interés y belleza. De lo contrario, tus emociones circularán y generarán olas destructivas. En el agua quieta se reflejan las estrellas, pero si se agita, la superficie se riza ante los ojos, los contornos se vuelven borrosos y nos cuesta ajustar nuestros sentimientos para entender de qué se trata la conversación. De este modo, la persona reflexiva siempre mantiene la calma, y de ahí proviene su sabiduría, mientras que su salud rara vez se ve afectada por la decadencia. Para resumir lo escrito, podemos afirmar que las enfermedades son el juicio divino sobre los sentimientos, pues estos se han intercambiado por egoísmo y lujuria, pues tiemblan por el beneficio, la envidia y el rencor, sin saber entender ni reflexionar. El juicio de los sentimientos es la sentencia contra tu cuerpo. El templo comienza a derrumbarse, y se abre una historia clínica ambulatoria, seguida luego de un historial médico. Y el enfermo juzga aún más a los demás a causa de su dolencia. Quien no se gobierna a sí mismo, tampoco podrá guiar a otro. Así gira eternamente la rueda de causas y efectos: la rueda del Karma.
PATOLOGÍA DE LOS SENTIMIENTOS
«Patología (según la definición del diccionario) es la ciencia médica que estudia las causas, los patrones de desarrollo, el curso y los resultados de las enfermedades. Puede ser general o particular y se divide en anatomía patológica y fisiología patológica». Los médicos describen las bases estructurales de los procesos patológicos generales y las enfermedades en distintos niveles: orgánico, tisular, celular, subcelular y molecular. Aquí, los avances de la medicina son indiscutibles. Desde el siglo XVI, los médicos comenzaron a acumular materiales sobre anatomía patológica de las enfermedades, obtenidos mediante autopsias. Así, hay avances, las causas biológicas son comprensibles, pero las enfermedades son implacables. Y es aquí donde la medicina kármica propone un nuevo enfoque sobre las causas de las enfermedades: el kármico. Antes de que un órgano se enferme, antes de que un sistema o función falle, deben crearse las condiciones previas en el plano espiritual del ser humano. Y esta medicina kármica denomina a estas condiciones previas como «patología de los sentimientos». O también puede expresarse así: cualquier proceso patológico comienza primero con una patología espiritual de los sentimientos. Ya hemos determinado que los sentimientos y la intuición son la base espiritual para la salud, para mantener el organismo en equilibrio, en tono, en pureza y fuerza. Ahora, veamos cómo y sobre qué se forman, analicemos los mecanismos que involucran al ser humano en acción para observar cómo funcionan —a favor o en contra del organismo—. En el apartado «El juicio de los sentimientos», abordamos parcialmente estos mecanismos. Ahora es el momento de observar el problema en su totalidad.
En la actualidad, por esencia de la naturaleza humana, la intuición se manifiesta en mayor medida como instinto, como una de las formas de adaptación a las condiciones de vida. En un plano inferior, el instinto actúa como un sentimiento inconsciente, una percepción, un impulso. En realidad, ¿acaso no nos adaptamos a las condiciones y necesidades de nuestra vida? Y dependiendo de lo que una persona necesite en la vida, hacia lo que se incline, lo que persiga, lo que le falte, todo esto influirá en el carácter de su comportamiento situacional. La mayoría de las personas solo se acomodan en la vida, y cuando surge el malestar emocional, se convierten en protestatarios. Las formas de protesto pueden ser diversas, pero cuanto más débil espiritualmente sea una persona, más expresada estará la patología de sus sentimientos en su protesta. Y entonces, las enfermedades, las deformidades físicas, de vestimenta y de pensamiento reflejarán claramente su inferioridad espiritual.
¿Contra qué protesta nuestra alma, generando patología de los sentimientos? En primer lugar, la protesta familiar-doméstica; luego, la social; y finalmente, la religiosa. Cada protesta puede ser activa o pasiva. A continuación, las analizaremos brevemente.
La patología familiar-doméstica en su forma activa golpea especialmente fuerte los sentimientos. Gritos, insultos, peleas, histerias, venganza sangrienta, etc. Las patologías espirituales generan una gran cantidad de enfermedades evidentes. Porque la forma activa siempre es abierta, las enfermedades están claramente marcadas, son fáciles de diagnosticar, y los síndromes siempre son visibles. Alergias, asma, psoriasis, fracturas, quemaduras, etc. El corazón, la espalda, la cabeza, los retorcijones en el abdomen —todo esto indica una patología de los sentimientos abierta y evidente—. Además, estas enfermedades se manifiestan constantemente, alternando entre exacerbaciones y remisiones. El estómago, el corazón, los pulmones, el hígado, los riñones —todos los órganos humanos son propensos a ritmos de oleadas—. ¿Acaso somos constantes en nuestros sentimientos? La irritabilidad y la fatiga excesiva, el agotamiento físico y mental —todo esto son presagios de astenia, que, como es sabido, es uno de los síndromes más comunes en diversas enfermedades.
Cada signo del Zodíaco describe algunos de nuestros órganos, sistemas y funciones. Y entonces se hace evidente por qué cada 24 de julio, cuando el Sol entra en el signo zodiacal Leo, se registran enfermedades cardiovasculares masivas. El Sol activa el punto problemático y la zona de su organismo. Ese día, todos los hospitales y todas las llamadas de emergencia trabajan solo para pacientes cardíacos. Conociendo estos ciclos y ritmos, se puede preparar con anticipación a los hospitales, dispensarios, medicamentos y equipos. Se puede realizar profilaxis preventiva con este grupo de riesgo. Y así, cada mes, cuando el Sol entra en el siguiente signo del Zodíaco, ilumina nuestras zonas problemáticas, y si no hay orden allí, enfoca su fuerza en el punto real del organismo. De este modo, las enfermedades relacionadas con la forma activa de patología de los sentimientos tienen un ciclo rítmico, y en la forma crónica de la enfermedad, estos ciclos se intensifican y comienzan a adquirir un carácter situacional. Cuanto menos se resuelvan los problemas espirituales, más difícil le resultará al cuerpo librarse de las enfermedades. Y el instinto animal de supervivencia y liderazgo arrastra a la persona fuera de la vida a través de dolores corporales intensos y sufrimientos emocionales insoportables.
En la forma pasiva de la protesta familiar-doméstica, las enfermedades se desarrollan en modo constante. Estas enfermedades adquieren una forma crónica que no responde al tratamiento. Y el único enfoque posible es la influencia forzada sobre los sentimientos y la mente. «Clavo saca clavo». En la protesta pasiva de los sentimientos se incluyen a los alcohólicos, drogadictos, toxicómanos y fumadores. Los alcohólicos y drogadictos son personas espiritual y emocionalmente débiles. El alcohol y las drogas, así como la toxicomanía, son una forma de «disolverse», de volverse invisible, de refugiarse en uno mismo. Cuanto más presión sientan estas personas por parte del entorno, más recurrirán a las sustancias. Muy pronto esto se convierte en un hábito y adquiere una forma crónica de enfermedad. Los tratamos, los codificamos con distintos métodos, pero todo es en vano. No han aprendido a ver la vida con claridad y optimismo, no han visto en ella un futuro brillante, y por eso se encierran en la cáscara de sus sentimientos. Se observa que cuando una persona, ya sea por voluntad propia o bajo presión, intenta cambiar sus hábitos y principios, surge en ella un estado de opresión emocional. En medicina, este estado doloroso se denomina abstinencia. Se trata de los hábitos que han generado una dependencia tóxica. Durante la abstinencia, se manifiesta un malestar extremo que puede durar varios meses. Este estado y los dolores aparecen en quienes no saben qué hacer con el tiempo liberado de los malos hábitos. La persona ha dañado su salud, como si hubiera cavado un canal que resultó ser innecesario. No se le permitió el acceso al agua curativa. ¿Y cuánto tiempo se perdió? La medicina kármica dice que durante la abstinencia duele el tiempo perdido. Sin embargo, en la abstinencia se produce una limpieza del organismo: la eliminación de toxinas y otras impurezas. En este momento, aparecen manchas blancas bajo las uñas de la persona, lo que es una buena señal de que en el organismo se está produciendo un intercambio cualitativo de sustancias y un cambio en el equilibrio ácido-base hacia la alcalinidad. Esto abre nuevas posibilidades para el crecimiento espiritual de la persona.
La patología familiar-doméstica, social y religiosa de los sentimientos involucra al ser humano en la vida. Es ese mundo de contactos, interacciones y afirmación de uno mismo, sin lo cual ninguna persona puede prescindir. Sobre la patología social y religiosa hablaremos en otra ocasión. Ahora, examinemos otro tipo de patología que, en apariencia, no depende de la sociedad, y lo llamaremos patología del alma.
La patología del alma se forma a partir de los deseos individuales de la persona. Es su asunto personal, en qué quiere ocuparse, cómo satisfacer sus necesidades y deseos. La patología del alma incluye todo aquello hacia lo que se dirige la energía de los sentimientos. Es evidente que los sentimientos pueden y deben dirigirse hacia el bien de su alma. Pero, ¿cómo distinguir qué es ese bien? Al hablar de patología del alma, nos referimos a que los sentimientos se concentran y fijan en la carne y el egoísmo. Los tipos de patología de los sentimientos suelen tener una dirección muy estrecha. Se puede decir que cada sentimiento habla su propio idioma. Y entonces, los demás sentimientos no lo escuchan ni lo entienden, como no podemos entender lo que nos dice un extranjero. Y si no podemos entender nuestros propios sentimientos, ¿cómo vamos a entender a otra persona?
La patología de los sentimientos unipolares agrupa a las personas en manadas. Así surgieron las minorías sexuales, las pandillas de narcómanos y toxicómanos, los grupos de alcohólicos, los clubes de amantes de la cerveza y otros glotones, los protestatarios sociales —como los nudistas, etc.—. Además, ellos exigen a la sociedad el derecho a dedicarse a lo que su cuerpo desea. Las personas que viven así son enfermas. Buscan placeres corporales, cuyo punto culminante es el subidón, el éxtasis y la beatitud. Pero en realidad, todo esto es miseria. Vemos esta miseria en el arte, en el deporte, en la política y en la música. El alma humana debe transformarse y perfeccionarse.
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Let’s translate:
“А якщо цього немає, то він починає змінювати свою зовнішність, робити пластичні операції, міняти підлогу, подовжувати своє зростання і т.д. Так виникають комплекси неповноцінності, які породжують духовні та тілесні хвороби. Убожество видно і в багатстві, і в славі, заради яких живе людина. Будемо пам’ятати, що Римська імперія загинула від розкоші, а Содом та Гоморра були знищені «небесним вогнем» за розбещеність та протиприродні вади. Так і окрема людина, яка живе у безодні самості, у духовній агресії, буде хворіти та страждати через патологію своїх почуттів. Зрозуміти та зупинити у собі процеси духовної патології дуже складно. На це часом йде кілька життів. Хто може сказати, що він не грішний? – питав Ісус Христос. Для цього потрібно стати святим, покаявшись у всіх своїх гріхах. Потрібно навчитися розуміти і відчувати себе частинкою прекрасної вічності, підвладній не розуму, а розуму. Шостому Почуттю. Щоб розкріпачити свої почуття, розкрити їх божественні здібності, церква пропонує зробити це через покаяння. Ось коротка витримка сповіді, вимовляється під час таїнства покаяння: «…згрішив: ділом, словом, помислом, зором, слухом, нюхом, смаком, дотиком та іншими почуттями душевними та тілесними, у них і каюся і перепрошую.”
Now translate to Spanish.
Let’s do step by step.
“А якщо цього немає, то він починає змінювати свою зовнішність, робити пластичні операції, міняти підлогу, подовжувати своє зростання і т.д.”
If this is absent, he begins to change his appearance, do plastic surgeries, change the floor, extend his growth, etc.
Spanish: “Y si esto no existe, él comienza a cambiar su apariencia, a hacerse operaciones plásticas, a cambiar el suelo, a alargar su crecimiento, etc.”
But “міняти підлогу” literally “change the floor” maybe metaphorical: change the ground? Could be “cambiar el suelo”. We’ll keep literal.
“Так виникають комплекси неповноцінності, які породжують духовні та тілесні хвороби.”
Thus arise complexes of inferiority, which generate spiritual and bodily illnesses.
Spanish: “Así surgen complejos de inferioridad, que engendran enfermedades espirituales y corporales.”
“Убожество видно і в багатстві, і в славі, заради яких живе людина.”
Poverty is visible both in wealth and in fame, for which a person lives.
Spanish: “La miseria se ve tanto en la riqueza como en la fama, por las cuales vive el hombre.”
“Будемо пам’ятати, що Римська імперія загинула від розкоші, а Содом та Гоморра були знищені «небесним вогнем» за розбещеність та протиприродні вади.”
We will remember that the Roman Empire perished from luxury, and Sodom and Gomorrah were destroyed by “heavenly fire” for licentiousness and unnatural vices



