
¡Bienvenidos, queridos lectores! Permítanme continuar con el tema de la corrección astrológica en la educación de los niños según su temperamento, que el astrólogo determina por los elementos predominantes en el horóscopo. La vez pasada escribí sobre el elemento Fuego, y hoy hablaremos de los niños con una gran predominancia del elemento Agua en su horóscopo.
Un astrólogo puede decir que un niño es un claro representante del elemento Agua si la mayoría de los planetas en su horóscopo se encuentran en los signos zodiacales de agua: Cáncer, Escorpio, Piscis.
Al mismo tiempo, es importante entender que, en vuestra percepción, el niño puede ser de un signo zodiacal completamente distinto, pero si se ajusta a la descripción de hoy, no se descarta la posibilidad de que la mayoría de los planetas de su horóscopo estén en Agua. Tenedlo en cuenta. Si, después de leer el artículo, decís que vuestro hijo no se parece en nada, esto indicará que es un claro representante de otro elemento (no el Agua). ¿Cuál? Habrá que observarlo directamente en su horóscopo. Recordad que, ante todo, hay que saber en qué signos zodiacales se encuentran todos (!!!) los planetas del horóscopo de vuestro hijo. Solo así se podrá llegar a una conclusión definitiva sobre a qué elemento pertenece vuestro pequeño.
Creo que muchos de vosotros reconoceréis en esta descripción a vuestros hijos o conocidos. Por eso estaré encantada de recibir vuestros comentarios.
Condiciones para la creatividad y el aprendizaje
Al plantear una tarea a este tipo de niño, hay que tener en cuenta que a menudo está tan sumido en sí mismo y en sus emociones que casi no escucha ni percibe al interlocutor. Por ello, en primer lugar, hay que asegurarse de que esté involucrado en la situación. Sin embargo, este niño (y luego el adulto) suele desconfiar de sí mismo, por lo que parece tímido y no inspira confianza en los demás. Por eso es tan importante escuchar con atención sus sugerencias tímidas y no exigirle una justificación profunda ni una responsabilidad excesiva. Al mismo tiempo, al preparar una tarea para él, hay que recordar que lo principal es no asustarlo y enfatizar siempre que la tarea es sencilla y tiene todas las posibilidades de ser resuelta.
Si lográis inspirar y motivar al niño con la tarea, ganará fuerzas para alcanzar los resultados. Sus capacidades analíticas e intelectuales dependen en gran medida del nivel de amenaza que perciba, generada por la incertidumbre o la incomprensión de la tarea. Cuando esta tensión supera cierto límite, el niño pierde su comportamiento dirigido a un objetivo y comienza a aumentar el pánico y las emociones.
Fuera de situaciones extremas, sabe organizar bien diferentes enfoques y métodos para resolver la tarea, y ejecuta el programa planificado con precisión y economía. El niño de Agua, en comparación con los de Fuego y Aire, rara vez cae en situaciones de apuro, ya que se prepara con más meticulosidad. En un conflicto, prefiere la estrategia de evitación, lo que está relacionado con su mayor sensibilidad emocional. Por otro lado, es mejor plantearle tareas con mayor probabilidad de éxito, en lugar de lo contrario; es decir, es mejor hacer hincapié en desarrollar lo que ya hace bien y en lo que tiene habilidades, en lugar de insistir en lo que se le da mal. De lo contrario, el niño bloqueará emocionalmente cualquier avance. Aquí, los padres deberán mostrar paciencia y tolerancia. Será difícil si vosotros sois de Fuego o Aire y vuestro hijo es de Agua. Recordad: en ese caso, lo más importante es no gritarle con evidentes muestras de ira. A pesar de todo, estos niños destacan por la gran efectividad en las tareas que les son planteadas correctamente por pedagogos o padres. En ese caso, el resultado de sus acciones será mucho más efectivo que el de los niños de Fuego, que se caracterizan por un nivel de ambición poco realista y, con frecuencia, por una dispersión excesiva de sus fuerzas.
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