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Comunicación :: Parte 1 – Gramática de la Comunicación Parte 1

Авесалом Подводний. Serie “Comunicática” Parte 1 GRAMÁTICA DE LA COMUNICACIÓN Prólogo. Psicología de la comunicación. Introducción. Comunicación y modalidades: conceptos básicos. Capítulo 1. Arquetipo semántico: Fondo, Sentido y Estilo. Capítulo 2. Arquetipo diádico: Yang e Yin. Capítulo 3. Arquetipo dialéctico: Creación, Realización, Disolución.

Prólogo
Psicología de la comunicación

Actualidad. ¿Qué son los arquetipos superiores? ¿Qué son las modalidades y las modalidades superiores? ¿Comunicación y modalidades superiores? El problema de la comunicación. ¿A quién va dirigido este curso? Raíces y novedad. Ejercicios para dominar las modalidades: teoría y práctica.

> Modalidades superiores y psicoterapia.

Objetivos del curso. Posibles resultados.

Actualidad. ¿En qué medida la habilidad para comunicarse —y, ante todo, la capacidad de entender correctamente al interlocutor y expresar con claridad las propias ideas y propósitos— es necesaria para el ser humano actual? Probablemente mucho más que para el hombre del pasado, e incluso más que para el de la segunda mitad del siglo XX. Esto se aplica, ante todo, a quienes ejercen profesiones directamente vinculadas a la comunicación y a la gestión de otras personas, especialmente grandes colectivos. Puede uno esforzarse al máximo para transmitir sus pensamientos, ideas o planes a un subordinado cercano, pero ¿cómo estar seguro de que este los transmitirá sin distorsiones a sus propios subordinados, y estos a los suyos? Solo se puede estar seguro de una cosa: las distorsiones en este camino son inevitables; sin embargo, con voluntad, es posible prever su naturaleza y tenerlas en cuenta.

La particularidad de nuestro tiempo y de la civilización que se avecina radica en que, nuevamente, aumenta bruscamente la carga sobre los cuerpos mentales de los individuos sociales, es decir, sobre la razón, la inteligencia y los procesos mentales de todas las personas, y especialmente de quienes integran la élite social (de cualquier tipo) y, de una u otra manera, dirigen a otros. En la actualidad, para el éxito social ya no basta con tener carisma y voluntad personal; además, hay que aprender a traducirlos hábilmente a distintos idiomas y colectivos, utilizando los lenguajes que les son propios y comprensibles.

Si en la época que se va la posibilidad de gestar ideas durante décadas sin preocuparse por su adaptación social quedaba reservada a unos pocos sabios —”cuando sea necesario, vendrán quienes deban tomarlas”— la época futura, al parecer, ya no deja espacio para ese nicho: ahora una idea no solo debe ser concebida y formada, sino también presentada en una forma accesible, o al menos comprensible para quienes la reciben.

Además, la cantidad de contactos necesarios para llevar a cabo con éxito cualquier programa de acción significativo ha aumentado considerablemente en nuestros días y seguirá creciendo. Es evidente que solo podrán materializarse aquellos programas cuyos líderes (e incluso los ejecutores comunes) sean capaces de seleccionar, entre múltiples opciones, una vía lo suficientemente efectiva. Para ello, es necesario saber establecer rápidamente contacto con distintas personas y sostener con ellas numerosas negociaciones complejas —complejas en el plano informativo, emocional y energético— y, sobre la base de la diversa información obtenida en el transcurso de estas, tomar la decisión correcta.

Se puede decir también de otro modo: en el futuro, según el autor, solo podrán existir y funcionar con éxito aquellos colectivos que, por un lado, resulten psicológicamente unidos y cómodos para sus propios miembros, y por otro, estén lo suficientemente abiertos (y de manera benevolente) hacia el entorno social externo. Lo dicho se aplica tanto a grupos pequeños como grandes, formales e informales, desde la familia hasta el grupo étnico, desde una pequeña empresa hasta una gran corporación transnacional.

Por otro lado, la experiencia cotidiana demuestra que todas las personas y todos los colectivos son muy distintos, interpretan de manera muy diversa las mismas palabras, prestan atención a diferentes matices no verbales de la comunicación y evalúan su contexto de un modo muy distinto. Demasiado de lo que ocurre en la comunicación pasa por alto las palabras, los gestos estándar y la conciencia de los participantes en cualquier diálogo, pero no por su subconsciente ni por sus egrégores dominantes. Por eso, si queremos aprender a comunicarnos de manera adecuada con nuestro propio subconsciente (y con el ajeno), así como con el subconsciente de distintos colectivos, primero debemos dominar su lenguaje, y este, según el autor, es ante todo el lenguaje de los arquetipos superiores y sus modalidades.

¿Qué son los arquetipos superiores?
Arquetipo es una palabra griega que significa “prototipo” o “arquetipo”, es decir, un modelo sutil común a muchos objetos o fenómenos similares entre sí que lo han generado. Un arquetipo superior es, por así decirlo, el arquetipo de los arquetipos, un arquetipo tan sutil y abstracto que no existe nada por encima de él: su “padre” es el Absoluto mismo. La tarea de buscar y describir los arquetipos superiores compete a la filosofía, mientras que la descripción de las manifestaciones de distintos arquetipos (incluidos los altos y superiores) en la psique humana corresponde a la psicología profunda, que en el siglo XX experimentó un desarrollo intenso, principalmente gracias a las obras de C. Jung, S. Grof y J. Houston.

El principal motivo del interés de los psicólogos —tanto teóricos como prácticos— por los arquetipos radica en que están vinculados a las principales formas de energía psíquica, o energía del alma humana; además, la estructura profunda del subconsciente, aún prácticamente inexplorada, tiende a revelarse ante los investigadores a través de símbolos arquetípicos.

Entre los arquetipos superiores se incluyen, por ejemplo, el Yang (principio masculino) y el Yin (principio femenino), los arquetipos Local y Global, los arquetipos de Creación, Realización y Disolución.

El paradójico aspecto psicológico vinculado a los arquetipos superiores consiste en que, por un lado, simbolizan las formas más sutiles y profundas de energía psíquica humana, residiendo en la psique y el subconsciente en la zona más oculta y protegida de toda intrusión, y por otro, se manifiestan de manera muy abierta en la vida cotidiana del ser humano, en las cualidades y rasgos de su comportamiento que suelen pasar desapercibidos, pero que son muy significativos tanto para la persona misma como para quienes la rodean.

Por eso, al observar y analizar atentamente el comportamiento humano —incluso el más cotidiano—, un psicólogo práctico puede obtener información valiosísima sobre el equilibrio de las energías arquetípicas en lo más profundo de la psique, y al gestionar conscientemente las modalidades superiores en su vida, el ser humano adquiere la posibilidad de influir, aunque sea de manera indirecta, pero muy efectiva, en los procesos profundos de su propio enfoque.

¿Qué son las modalidades y las modalidades superiores?
La experiencia en comunicación muestra con claridad que prestar atención exclusivamente al contenido directo de las palabras (propias o del interlocutor) resulta insuficiente: no menos, y a menudo mucho más importante, son los diversos factores adicionales, como la situación imperante, las expectativas de los interlocutores, sus metas (a menudo no expresadas en voz alta), así como las entonaciones, gestos y posturas. Prácticamente siempre, en situaciones de comunicación significativas para el ser humano, no solo le preocupa el sentido directo de las frases pronunciadas, sino también las distintas cualidades específicas, o modalidades, del comportamiento de los participantes en la comunicación.

Las modalidades empleadas en el comportamiento y, en particular, en la comunicación, pueden ser diversas: por ejemplo, una persona puede hablar rápido o despacio, ser silenciosa o locuaz, atenta o distraída, tolerante o intolerante con la opinión ajena, y todas estas y otras cualidades —silencio, locuacidad, etc.— son modalidades del comportamiento humano. Sin embargo, desde el punto de vista psicológico, el mayor interés revisten las modalidades de comportamiento directamente vinculadas a las estructuras profundas del subconsciente humano: son como el fundamento de la psique. Estas modalidades se denominan modalidades superiores y constituyen el reflejo de la actividad en la psique individual de los arquetipos superiores correspondientes a ellas.

Entre las modalidades superiores se incluyen, por ejemplo, las modalidades yang y yin, e incluso las modalidades local y global. Puede uno comunicarse con una persona presionándola de manera yang o cautivándola de manera yin; hablar de manera local, es decir, sobre detalles concretos, o de manera global, discutiendo las cuestiones en su conjunto.

Comunicación y modalidades superiores
Uno de los problemas más comunes en la comunicación es la ausencia de categorías claras que la describan. Hoy en día no existe un sistema de conceptos y reglas en el que, en primer lugar, se pueda tomar conciencia de que algo va mal en esta situación comunicativa; en segundo lugar, entender quién o qué es la causa; y en tercer lugar, encontrar la manera de corregirlo.Como intento de cambiar ese estado tan triste de la “comunicación” —ciencia que hoy no existe sobre el intercambio entre personas—, el autor dedicó algunos esfuerzos, partiendo de conceptos y categorías que, al parecer, se encuentran en un ámbito muy alejado de los problemas de la comunicación: concretamente, en las bases filosóficas de la astrología. Resultó que, pese a su extrema abstracción, los arquetipos superiores que subyacen en la astrología parecen estar también en la base de la psique humana, manifestándose en el comportamiento cotidiano mediante las correspondientes modalidades, es decir, ciertas particularidades de su lenguaje, mímica, gesticulación, entonación, etc.

A primera vista, estas cualidades parecen flexibles, pero pronto se descubre que no es así: cada persona tiene en su comportamiento sus modalidades preferidas y habituales, y cambiar a alternativas le resulta muy difícil. Desde el punto de vista psicológico, la elección en cada caso concreto de unas u otras modalidades no es algo menor, y la resistencia que surge al intentar actuar “en contra” de la voluntad del subconsciente suele ser muy difícil de explicar solo por el peso de la costumbre. Da la impresión de que las energías de los arquetipos superiores, activadas al emplear las modalidades que les corresponden, son para la psique un arma afilada, cuyas llaves para dominarla libremente se hallan muy profundas y cuestan caro.

El problema de la comunicación. Según la convicción del autor, el problema de la comunicación en sí no existe. Generalmente, la persona que se queja de soledad, de torpeza al interactuar con otros, de no saber entender correctamente al interlocutor o expresarse de manera adecuada —en resumen, de tener, en sus palabras, obstáculos para una comunicación adecuada— alberga en su subconsciente un rechazo claro a comunicarse con los demás.

con las personas —en particular, percibirlas en profundidad, adaptarse a ellas y, en general, tratar con ellas—. Las causas de esta aversión inconsciente a comunicarse con otros pueden ser diversas: egoísmo elemental, trauma psicológico infantil o juvenil, la profunda convicción de que de los demás no cabe esperar sino contrariedades, etc. Y cualquiera de estas razones basta para crear a la persona obstáculos ante los demás. ¿Le ayudará a tal persona un libro sobre el arte de la comunicación? ¿Es posible aprender la técnica de comunicarse sin antes superar esa profunda aversión inconsciente hacia esta actividad? El autor está convencido de que es muy poco probable: de una raíz seca no brota la posibilidad de un retoño verde y fresco.

¿A quién va dirigido este curso? Está pensado, ante todo, para el lector que ama y sabe comunicarse con distintas personas, y esta comunicación constituye una parte esencial —si no la principal— de su vida y su profesión; pero, al mismo tiempo, no se halla del todo satisfecho con sus comunicaciones y siente que muchos matices esenciales de la comunicación se le escapan, y le duele no dominarlos. Además, comprende que la comunicación es una materia sutil que solo se formaliza —es decir, se describe con precisión— en parte, y su comprensión es un proceso creativo y práctico.

Por otro lado, el autor dirige este libro, que en esencia es más bien un cuaderno de ejercicios que un manual, a todos aquellos que aman el idioma ruso y desean aprender a dominarlo a la perfección. Probablemente, cada persona en su vida ha experimentado la profunda satisfacción de encontrar las palabras exactas en una conversación o una carta, así como la envidia hacia quienes logran transmitir sus pensamientos, sentimientos y estados de manera sorprendentemente acertada, expresiva y concisa. Sin embargo, pocos caen en la cuenta de que esta habilidad no es —ni mucho menos— un don innato, sino el resultado de un esfuerzo prolongado, y la práctica constante de los ejercicios propuestos por el autor, sin duda, avanzará al lector en el dominio activo de su lengua materna.

Raíces y novedad. El libro que se ofrece al lector es una original propuesta práctica basada en las investigaciones del autor sobre los arquetipos superiores, reflejadas en obras como Astrología esotérica, El velo de Maya o Cuentos para neuróticos, Arquetipos superiores: experiencia de investigación psicológica y Psicología para… Al construir su concepto de comunicación y psicoterapia natural, el autor empleó ciertos conceptos de la psicología occidental moderna introducidos por C. Jung, E. Berne, F. Perls, M. Erickson, J. Houston y otros psicólogos y psicoterapeutas.

Los libros de la serie Comunicática que se presentan al lector pueden abordarse desde distintos puntos de vista. Según su idea principal, ellosestán destinadas a mejorar las habilidades comunicativas del lector, ante todo — para ampliar su percepción social y perfeccionar su autoexpresión en situaciones sociales, y especialmente — en situaciones de comunicación en pareja y grupal. Sin embargo, el proceso de comunicación es muy importante para la psique humana en general, por lo que mejorar las habilidades comunicativas como tales inevitablemente conduce a una psicocorrección, a veces incluso de manera profundamente profunda. Por lo tanto, aprender comunicación puede considerarse como un método especial de psicoterapia que tiene ventajas en comparación con muchos otros métodos psicoterapéuticos, y la primera de ellas es la posibilidad de realizar una terapia indirecta natural, evitando interacciones directas con material psico-traumático consciente e inconsciente, tanto actual como pasado.

Ejercicios para dominar las modalidades: teoría y práctica.

Este libro se basa en la experiencia del autor al impartir numerosos talleres con diferentes participantes, que solo tenían un rasgo en común: el deseo de aprender a entender mejor a sus compañeros y expresar sus sentimientos, pensamientos, deseos e intenciones de manera más precisa y clara para los demás, incluyendo los más sutiles y difíciles de formular. Como resultó, el lenguaje de las modalidades superiores es una herramienta no sencilla, pero muy conveniente para resolver estas tareas.

Existen diferencias significativas en la descripción (y el dominio) de los arquetipos superiores y las modalidades correspondientes. Un arquetipo superior es una categoría filosófica que se describe, según sea necesario, en términos bastante abstractos; al mismo tiempo, su modalidad es la manifestación de la energía del arquetipo en la vida interna o externa de una persona, y por lo tanto debe ser algo concreto y comprensible, así como (al menos parcialmente) controlable por la voluntad humana.

El autor ha dedicado una serie de sus libros, mencionados anteriormente, a la descripción de los arquetipos superiores como categorías filosóficas, y familiarizarse con ellos sin duda beneficiará al alumno. En el libro que se presenta al lector, sin embargo, la atención principal del autor no se centra tanto en los arquetipos como categorías filosóficas, sino en sus manifestaciones en la comunicación humana, es decir, en las modalidades correspondientes del comportamiento humano.

Por supuesto, es imposible dominar o perfeccionar el arte de la comunicación por uno mismo — y por eso el libro incluye, junto con material teórico y tareas individuales, una gran cantidad de ejercicios grupales y en pareja. Al realizarlos, el alumno puede dominar el arte del diagnóstico y el uso de las modalidades superiores. Como muestra la experiencia, lo mejor es dominar las modalidades en un grupo de 6 a 15 personas que se reúna regularmente (al menos una vez por semana) para realizar ejercicios en parejas y grupales, y en particular, para representar diferentes escenas. En cada sesión, el rol central lo desempeña un facilitador (que puede cambiar de una sesión a otra), quien prepara con anticipación el tema de la clase, elabora su plan y organiza su desarrollo.

Modalidades superiores y psicoterapia.

A primera vista, el estudio de las modalidades superiores tiene poca relación con la psicoterapia — no más que el estudio de cualquier idioma extranjero. Sin embargo, la práctica demuestra que no es así, y el dominio de modalidades simples y (especialmente) complejas e integradas, que son “incómodas” para la persona, no pasa desapercibido para su subconsciente: en él comienzan procesos profundos que a veces van acompañados de la conciencia de problemas previamente ocultos, pero con mayor frecuencia (sin una conciencia especial) se filtran en el proceso de las clases. Los participantes perciben estos procesos de manera inequívocamente positiva; por ejemplo, a menudo se puede escuchar que el alumno obtiene un gran apoyo psicológico y estabilidad, se vuelve más tranquilo, más tolerante hacia los demás, los entiende mejor y comienza (sin aplicar esfuerzos especiales) a ganar un gran respeto o amor por parte de familiares cercanos, amigos y colegas.

¿Se pueden utilizar las modalidades más altas para la psicoterapia? Según el autor, sin duda sí, y además esta terapia es muy suave para la psique; sin embargo, esta psicoterapia debe ser realizada por un especialista en psicoterapia. Por otro lado, el alumno que domina las modalidades superiores no tiene por qué ser un psicoterapeuta espontáneo o profesional; es suficiente si lo hace por amor al arte de la comunicación y con el objetivo de aprender a entender mejor a los demás y a interactuar con ellos de manera más adecuada. No es recomendable abordar directamente sus problemas psicológicos y sociales específicos durante el estudio del material.

Objetivos del libro.

El libro que se ofrece al lector es una guía práctica para el estudio de las modalidades de los arquetipos superiores, o, en resumen, las modalidades más altas. Fue concebido por el autor como una herramienta mediante la cual el lector interesado en la psicología práctica puede aprender, por un lado, a entenderse mejor a sí mismo y a los demás, y por otro, a expresar sus sentimientos, pensamientos e intenciones de manera más precisa y perfecta. Sin embargo, estos objetivos son solo iniciales. Cualquier comunicador profesional — ya sea psicoterapeuta, abogado, dramaturgo, director, comerciante, director general, docente o diplomático de cualquier nivel — podrá encontrar una aplicación directa de las modalidades más altas en su profesión, y con el tiempo incluso se sorprenderá de cómo pudo prescindir de ellas antes.

Posibles resultados.

Como efectos secundarios del estudio prolongado (un año o más) de las modalidades superiores, son característicos los siguientes:

– El alumno comienza a sentirse mucho más libre en todas las situaciones comunicativas; en particular, descubre posibilidades de maniobra donde antes solo veía movimientos forzados.
– Aumenta el nivel de comprensión del alumno hacia las personas que lo rodean; en particular, se da cuenta de que gran parte de lo que antes consideraba inapropiado, tonto o que provocaba un comportamiento inadecuado en los demás, no es más que una forma inherente (y orgánica para ellos) de expresión y autoexpresión. Como resultado, crece la tolerancia del alumno hacia las personas y los fenómenos sociales, y comienza a ganar más amor por parte de quienes lo rodean.
– Aumenta significativamente la atención del alumno hacia las personas y situaciones que lo rodean (ya que domina en gran medida un lenguaje adecuado para describirlas); estas se vuelven más interesantes y significativas. A menudo desaparece la pregunta de cómo “matar el tiempo” en una comunicación forzada con una pareja poco interesante o en una situación sin sentido.
– En muchos casos, el alumno puede decirle a los demás más sobre sus problemas, especialmente los comunicativos, de lo que podía antes.
– Aumenta el potencial social del alumno: quienes lo rodean comienzan a tratarlo con respeto, escuchan sus palabras, obedecen más fácilmente su voluntad; por otro lado, su voluntad choca menos con la de los demás y con las actitudes inconscientes. El alumno se vuelve (cuando es necesario) mucho más diplomático, discreto, sincero y directo; crece su carisma y capacidad de contacto natural.
– Aumentan las posibilidades de autoexpresión del alumno en todas las situaciones de comunicación; la autoexpresión se vuelve menos peligrosa psicológamente para él. Crece su potencial creativo en esferas profesionales y amateur.
– Aumenta la estabilidad psicológica y social del alumno; siente que cada modalidad que domina es una “pata” adicional que se afianza firmemente en el campo social.
– El alumno reinterpreta muchas de sus situaciones externas sociales y familiares internas, descubriendo en ellas muchos más grados de libertad y control de los que antes sospechaba; muchos problemas que antes parecían irresolubles, desaparecen por sí solos o se revelan caminos para resolverlos. En particular, el alumno descubre “claves” y métodos de interacción con personas y situaciones.En cuanto a lo que antes parecía fundamentalmente imposible, en su mundo interior el alumno recibe un gran apoyo de los arquetipos asimilados, que se convierten en sus fieles amigos, una suerte de “techo” muy alto que debilita imperceptiblemente o incluso priva de fuerza a muchos de sus enemigos internos. El alumno comprende los sutiles mecanismos de la autodestrucción (tanto interna como externa) y domina las claves para resolver esos problemas internos cuyas raíces le resultan inaccesibles o ya irrelevantes para su solución. Sin embargo, como solía decir el tío Remus, los pastelillos saben mucho mejor al paladar que al oído, por lo que el autor se detiene aquí y convida al lector, durante el proceso de asimilación de los ejercicios propuestos a continuación, a evaluar por sí mismo (y en sí mismo) sus evidentes y ocultas ventajas y desventajas.

Con respeto,
Avésalom Podvodniy.

COMUNICACIÓN Y MODALIDADES: conceptos básicos

Arquetipos universales: reseña.

Comunicación: transmisiones y réplicas. Protagonista y partenaire. Modalidad. Modalidades superiores y humanísticas. Modalidades afines y heterogéneas. Respuestas sintónicas y antitónicas. Marcadores de modalidad. Tipos de marcadores: débiles, de énfasis y de refuerzo. Marcadores cognitivos y estilísticos. Modalidades propias y sinastricas. Transmisiones monotónicas y ambitónicas. Marcadores sinastricos. Modalidades simples y complejas. Respuestas complejas sintónicas y antitónicas. Submodalidades y modalidades complejas. Transposición de modalidad compleja. Complementariedad. Transmisiones puras, mixtas y sobrecargadas. Transmisiones ambivalentes. Modalidades generales e intermedias de transmisiones largas. Fórmulas de transiciones modales.

Arquetipos universales: reseña.

Comencemos por los protagonistas principales del libro: los arquetipos (patrones universales) de la psique, que siempre existen no de manera aislada, sino en grupos familiares o “familias”. A estos grupos familiares de arquetipos se les denomina arquetipos universales.

En este libro examinaremos los siguientes arquetipos universales: Diádico, Triádico, Holístico, Logístico, Esotérico, Dialéctico, Cabalístico, Evolutivo, así como Semántico y Psicológico; todos ellos son superiores, excepto los dos últimos.

Estos arquetipos (con distintos grados de detalle) son abordados en los libros del autor que se mencionan a continuación. No se presupone que el lector tenga un conocimiento exhaustivo de los materiales de estos libros, pero familiarizarse con ellos facilitará la realización de muchos ejercicios.

El arquetipo Diádico está compuesto por dos superiores: los arquetipos Yang e Yin (principios masculino y femenino en la filosofía china). Estos arquetipos son descritos en el libro Arquetipos superiores: experiencia de investigación psicológica.

El arquetipo Dialéctico está compuesto por tres arquetipos: Creación, Realización y Disolución. Estos arquetipos son descritos en el libro Arquetipos superiores: experiencia de investigación psicológica.

El arquetipo Triádico está compuesto por tres superiores: Sintético, Cualitativo y Objetivo. Estos arquetipos son descritos en el libro El velo de Maya, o Cuentos para neuróticos.

El arquetipo Holístico está compuesto por dos superiores: Global y Local. Estos arquetipos son descritos en el libro del autor Arquetipos superiores: experiencia de investigación psicológica.

El arquetipo Logístico está compuesto por dos superiores: Simbólico y de Contenido. Es descrito en el libro Psicología para astrólogos (conferencia 6).

El arquetipo Esotérico está compuesto por cuatro arquetipos superiores: el arquetipo del Plano Sutil, el arquetipo del Plano Denso, el arquetipo del Canal Oriental y el arquetipo del Canal Occidental. Estos arquetipos son descritos en el libro Astrología esotérica.

El arquetipo Cabalístico está compuesto por siete arquetipos correspondientes a los planos sutiles: Atmánico, Budhico, Causal, Mental, Astral, Etérico y Físico. Estos arquetipos son descritos en los libros Ocultismo al revés, o Historia de la familia sutil (capítulos 6 y 9) y Cuerpos sutiles (serie Astrología cabalística, parte 1).

El arquetipo Evolutivo está compuesto por siete arquetipos correspondientes a los niveles evolutivos: Muladhara, Svadhisthana, Manipura, Anahata, Vishuddha, Ajna y Sahasrara. Estos arquetipos son descritos en los libros Ocultismo al revés, o Historia de la familia sutil (cap. 9) y El velo de Maya, o Cuentos para neuróticos.

Los dos siguientes arquetipos universales no son superiores, pero resultan muy importantes para el proceso de comunicación y sus aplicaciones psicológicas (de ahí sus nombres).

El arquetipo Semántico está compuesto por tres: el arquetipo del Fondo (o arquetipo situacional), el arquetipo cognitivo (de significado directo) y el arquetipo estilístico. Estos arquetipos son introducidos (bajo nombres ligeramente distintos) en el libro Psicología para astrólogos (serie Psicología y astrología, parte 1, conferencia 7).

El arquetipo Psicológico está compuesto por cuatro: los arquetipos del Mundo Interno, del Mundo Externo, de la Expresión Externa y de la Percepción Interna. Estos arquetipos son descritos en el libro Arquetipos de la psique (serie Psicología y astrología, parte 4, conferencias 3, 4 y 5).

Comunicación: transmisiones y réplicas.

La comunicación es un proceso en el que no resulta fácil distinguir elementos y estructuras individuales. Sin embargo, en primera aproximación, puede describirse como un intercambio secuencial de cuantos de información-energía entre los participantes, a los que el conocido psicólogo estadounidense Eric Berne denomina “transacciones”; esta palabra es un calco del inglés transaction y en traducción aproximada significa “influencia dirigida”. Desde el punto de vista del autor, el término más adecuado es “transmisión”, y será utilizado a continuación para designar el contenido verbal y no verbal que un partenaire transmite al otro durante la comunicación, dentro de los límites marcados por las réplicas del segundo partenaire.

Por réplica se entiende a continuación el componente verbal de la transmisión; puede consistir en exclamaciones, frases o, en ocasiones, en un largo monólogo.

Por lo tanto, una comunicación típica por pares es un intercambio secuencial de transmisiones, pero a nivel verbal, de réplicas. Sin embargo, en realidad, la comunicación siempre es algo mucho más amplio que un mero intercambio intelectual de contenidos expresados en palabras, y el desarrollo de esta tesis ocupa una parte significativa de este libro.

Protagonista y partenaire.

Para mayor comodidad expositiva, denominaremos protagonista al personaje principal de cualquier diálogo, y partenaire a su interlocutor. En los ejemplos y escenas donde estos roles no están explícitamente indicados, se considerará protagonista a quien emita la primera réplica o a la primera persona mencionada en la descripción de la escena. Además, por protagonista se entenderá al autor de cualquier réplica aislada.

Modalidad.

La activación en la psique de un arquetipo determinado siempre corresponde a una modificación del comportamiento humano: adquiere una cualidad o modalidad correspondiente a dicho arquetipo. Por ejemplo, la activación en la psique del arquetipo Yin corresponde a la aparición en el comportamiento (y, en particular, en las transmisiones) de la modalidad yin.

Un hecho psicológico importante es que, tanto en sus propias transmisiones como en las ajenas, el ser humano atribuye inconscientemente (dentro de cada arquetipo universal) una u otra modalidad, y se orienta en ella como en un factor psicológicamente relevante.

Modalidades superiores y humanísticas.

Las modalidades que corresponden a los arquetipos más elevados se denominan superiores; por ejemplo, las modalidades yin, yang, local y global. Las modalidades relacionadas con los arquetipos Comunicativo y Psicológico (por ejemplo, cognitiva, estilística, externa e interna) no son superiores; pertenecen, junto con otras, a las modalidades humanísticas.

Modalidades afines y heterogéneas.

Se considera afín a una modalidad dada cualquier modalidad que pertenezca al mismo arquetipo universal. Por ejemplo, para la modalidad yin, la afín es la modalidad yang. Se denominan heterogéneas las modalidades que pertenecen a distintos arquetipos universales; por ejemplo, las modalidades yin y global son heterogéneas.

Respuestas sintónicas y antitónicas.

El protagonista, al dirigirse al partenaire, señala en su transmisión una modalidad determinada. En su respuesta, el partenaire puede utilizar la misma modalidad (dentro del marco del arquetipo universal dado), y entonces su respuesta se denomina sintónica, o una afín a ella, y entonces su respuesta se denomina antitónica. Por ejemplo, el protagonista pregunta:

— ¿Cómo estás, Protase?

En el marco del Arquetipo Dialéctico, esta cuestión se sitúa en la modalidad de realización. Por tanto, una respuesta dialéctico-sintónica también sonará en la modalidad de realización:
— ¡Vivo bien, Verónica!
Mientras que una respuesta dialéctico-antitónica puede sonar, por ejemplo, en la modalidad de disolución:
— Me inclino hacia el ocaso de mi existencia, querida.

Marcadores de modalidad.
La modalidad puede manifestarse en el comportamiento humano de diversas maneras. A menudo, para ello se utilizan marcadores específicos, propios de cada modalidad, es decir, signos, palabras, giros, gestos y otros recursos expresivos que permiten distinguir esta modalidad dentro de un conjunto de modalidades afines. Por ejemplo, uno de los marcadores yang más comunes es el modo imperativo:
— ¡Ven aquí! (yang)

Un marcador común de la modalidad yin es la voz pasiva:
— Fui una fuerza atractiva que me superaba. (yin)
— Soñé un sueño. (yin)

Otro ejemplo de marcador yin son los adverbios que denotan el estado de una persona u otro objeto, como:
— Tengo frío. (yin)
— Me siento bien. (yin)

Los marcadores característicos de la modalidad de creación son palabras como de repente, repentinamente, inesperadamente:
— Y de repente me quedó claro. (creación)

Los marcadores frecuentes de la modalidad global son palabras como todos, en general, completamente, nosotros, en plural, por ejemplo:
— Pues todos ya estamos aquí en casa de Verónica. (glob)

Los marcadores de la modalidad local son palabras como trozo, parte, punto, fragmento, por ejemplo:
— El Polo Norte es el punto codiciado de la superficie terrestre. (loc)

Tipos de marcadores: débiles, acentuados y enfatizados.
La modalidad de la transmisión puede expresarse con distintos grados de intensidad: puede sonar como un leve indicio, acentuada o especialmente enfatizada. Según esto, se distinguen los marcadores: débiles, acentuados y enfatizados (fuertes). Un marcador débil determina la modalidad de la transmisión sin recurrir a marcadores de modalidades afines. Un marcador acentuado señala esta modalidad como tal. Un marcador enfatizado no solo indica esta modalidad, sino que además la contrasta con las afines.

Por ejemplo, un marcador instrumental débil es la presencia en la réplica de un concepto no clave que no aparecía en la conversación anterior:
— ¿No has probado a resignarte?

Un marcador instrumental acentuado es la introducción en la conversación de un nuevo concepto clave:
— Hay una idea: ir a las montañas.

Un marcador instrumental enfatizado es la introducción en la conversación de un nuevo nombre propio:
— Mira, Manefa: este es mi amigo Pafnuti.

Marcadores cognitivos y estilísticos.
Un marcador puede señalar la modalidad de manera directa —en cuyo caso se denomina cognitivo— o a través de rasgos estilísticos del lenguaje, la entonación o los gestos del protagonista, y entonces se denomina estilístico.

Ejemplo de marcador cognitivo yang: el modo imperativo del lenguaje:
— ¡Ven conmigo, Aglaia!

Ejemplo de marcador estilístico yang: la entonación imperativa del lenguaje y la mirada directa al interlocutor:
— (con tono imperativo, mirando fijamente a los ojos) ¡Ven!

Modalidades propias y sintonizadas.
A menudo, en una transmisión, además de su modalidad propia, se indica (de manera directa o indirecta) en qué modalidad debe sonar la respuesta del interlocutor. Esta modalidad de respuesta se denomina modalidad sintonizada de dicha transmisión.

Por ejemplo, en la transmisión:
— (por teléfono) Todos ya estamos en casa de Verónica, ¿y tú dónde estás, en casa o en el trabajo? (loc; loc)
la modalidad propia es local, y la sintonizada también es local.

En la transmisión:
— Y tú, Egor, mejor relájate y quédate callado. (yang; yin)
la modalidad propia es yang, y la sintonizada es yin.

Transmisiones monotónicas y ambitónicas.
Una transmisión en la que (dentro del marco de un arquetipo universal dado) coinciden la modalidad propia y la sintonizada se denomina monotónica; si estas modalidades son distintas, la transmisión se denomina ambitónica.

Por ejemplo, la transmisión:
— Parfen, sé más concreto. (glob; loc)
tiene modalidad propia global y sintonizada local, por lo que es holísticamente ambitónica.

La transmisión:
— Qué bien sería si nos quedáramos callados, escuchando la música de la naturaleza. (yin; yin)
tiene modalidades propia y sintonizada yin, por lo que es diádicamente monotónica.

Marcadores sintonizados.
Los marcadores modales destinados a indicar al interlocutor en qué modalidad debe responder se denominan sintonizados.

Por ejemplo, la palabra “dónde” en una pregunta dirigida al interlocutor presupone una modalidad local de respuesta (“¿Dónde está el cercado de los ciervos en nuestro zoo?”) y, por tanto, es un marcador sintonizado local.

La palabra “resuelve” en la frase:
— Bueno, ¡resuelve de una vez si vas al zoo o no!
implica una modalidad yang de reacción del interlocutor y, por tanto, es un marcador sintonizado yang.

Modalidades simples y complejas.
Las modalidades de los arquetipos superiores son como ladrillos básicos de la comunicación; en el desarrollo posterior del tema a menudo se denominan modalidades simples. En el comportamiento humano, las modalidades simples heterogéneas suelen combinarse entre sí; en este caso hablamos de modalidades complejas.

Así, una modalidad compleja es la superposición de dos o más modalidades simples heterogéneas. En la fórmula de una modalidad compleja, sus componentes simples se escriben separados por un guión, por ejemplo: yang-loc (se lee: modalidad yang-local), o creación-yin-glob (se lee: modalidad creación-yin-global).

Ejemplos:
— Inesa, tráeme un trozo de tarta. (yang-loc)
— Y de repente nos sentimos todos tan bien. (creación-yin-glob)

Respuestas complejas-sintónicas y complejas-antitónicas.
Si en el marco del análisis se revelan dos (o más) arquetipos universales, la sintonicidad de la respuesta exige sintonicidad en cada una de las modalidades consideradas, y lo mismo ocurre con la exigencia de respuesta antitónica.

Por ejemplo, consideremos la réplica del protagonista:
— Riurik, acércate a la ventana de la derecha. (yang-loc)

En el marco del Arquetipo Diádico, esta transmisión tiene modalidad yang, y en el marco del Arquetipo Holístico, modalidad local. Por tanto, una réplica diádico-holísticamente sintónica debe tener también modalidad yang-loc, por ejemplo:
— ¿Qué, Virgilia, te aburro ya en la mesa? (yang-loc)

Una réplica diádico-holísticamente antitónica en este caso debe tener modalidad yin-glob:
— Sí, entiendo: la disposición es lo principal. (yin-glob)

Submodalidades y modalidades compuestas.
Las modalidades simples homogéneas pueden combinarse entre sí, formando una modalidad compuesta. En este caso, una de ellas es la principal y la otra, auxiliar, ejerce la función de un matiz o tono que se añade a la modalidad principal y la colorea, pero no la anula. Esta segunda (auxiliar) modalidad se denomina en este caso submodalidad.

Así, una modalidad compuesta se construye de la siguiente manera: se toma como base alguna modalidad de un arquetipo universal y luego se precisa con una modalidad afín a ella; esta última se denomina submodalidad y, en la fórmula de la modalidad compuesta, se escribe entre paréntesis, por ejemplo: yin(yang) o yang(yang).

En el lenguaje oral, las modalidades compuestas se pronuncian así: yin(yang) — “modalidad yin con submodalidad yang”, o simplemente “modalidad yin-yang”.

Ejemplos de réplicas en modalidades compuestas:
— Siéntese, Nicodemo, y esté como en su casa. yang(yin)
— A Catalina la verá en la habitación de la derecha, en el sofá azul junto a la ventana. loc(loc)

Es importante entender que en una modalidad compuesta la submodalidad nunca anula a la modalidad principal, sino que solo añade un matiz. La modalidad principal caracteriza la transmisión en su conjunto (su situación base), mientras que la submodalidad aporta su desarrollo (precisión) o un acento adicional.

Transposición de la modalidad compuesta.
Se denomina transposición la transformación de una modalidad compuesta en la que la modalidad principal y la submodalidad intercambian sus lugares, es decir, la modalidad principal se convierte en submodalidad y viceversa.

Por ejemplo, como resultado de la transposición de la modalidad yin(yang) se obtiene la modalidad yang(yin).

— Siéntese, Nicodemo, en este sofá y esté como en su casa. yang(yin)
— Me sería muy grato, Nicodemo, que se sentara en este sofá. yin(yang)

Externamente, las transmisiones con modalidades mutuamente transpuestas pueden parecerse, pero psicológicamente son radicalmente distintas.

Complementariedad.
El término “complementariedad” lo debemos al conocido psicólogo estadounidense Eric Berne; en traducción del inglés, esta palabra significa “adicionalidad”.Sin embargo, a continuación esta palabra se utiliza en un sentido más amplio: la complementariedad de la traducción del partenaire (dentro del marco de este arquetipo universal) significa la correspondencia de su modalidad con las expectativas del protagonista (expresadas directa o indirectamente en su última traducción), es decir, seguir los marcadores sinastricos de su traducción. Por lo tanto, la traducción de respuesta del partenaire es complementaria si su modalidad coincide con la modalidad sinastrica de la traducción anterior del protagonista. La complementariedad de la respuesta significa que la persona sigue leyes no escritas y, en su mayoría, inconscientes de la comunicación, por lo que la interacción con ella es conveniente para el partenaire (aunque esto no garantiza en absoluto el acuerdo sobre los temas esencialmente discutidos). Si, por el contrario, la respuesta no corresponde a las modalidades esenciales para el solicitante según sus expectativas (expresadas en marcadores sinastricos directos o indirectos), entonces se denomina no complementaria.

Por ejemplo, consideremos el siguiente diálogo. Un alumno de primer grado regresa de la escuela el 1 de septiembre. Su madre le pregunta:
— Bueno, ¿te gustó la escuela?
— El panecillo tenía mermelada sin sabor.
Esta respuesta es holísticamente no complementaria: la madre pide una evaluación en la modalidad global (esto está claramente indicado por el marcador sinastrico global “en general”), pero recibe una respuesta local, que probablemente no la satisfaga.

Traducciones puras, mixtas y sobrecargadas
Una traducción en la que (dentro del marco de este arquetipo universal) solo hay marcadores de una modalidad se denomina pura. En caso contrario, es decir, cuando en la traducción están presentes marcadores de dos o más modalidades afines, se denomina mixta, y a veces no es fácil determinar su modalidad. Es más, diferentes personas pueden discrepar en este punto, destacando y considerando la situación externa de manera distinta.

Ejemplo de traducción puramente yang:
— (mirando directamente a los ojos, con firmeza) ¡Ve, Paramón!

Ejemplo de traducción diádicamente mixta:
— (mirando directamente a los ojos del partenaire, con tono acusador) Sería muy bueno, Erasto, si uno de nosotros se disculpara ante el otro.

Una traducción mixta en la que dos o más modalidades afines están representadas por marcadores que enfatizan o subrayan se denomina sobrecargada. A menudo es percibida por el partenaire como psicológicamente pesada, o no está del todo claro cómo entender al protagonista ni cómo responder. La modalidad de una traducción sobrecargada es difícil de determinar objetivamente, y generalmente tanto el protagonista como el partenaire lo hacen como mejor les parezca (o como su subconsciente les dicte); por lo tanto, las traducciones sobrecargadas suelen resultar ambiguas (véase el siguiente punto).

Ejemplo de traducción dialécticamente sobrecargada:
— ¿Cómo? ¿A Rabínovich lo fusilaron de nuevo?
En esta traducción están presentes marcadores de las tres modalidades dialécticas (instrumental, ejecutiva y disolvente). Intente determinar su modalidad dialéctica para el protagonista, el partenaire y Rabínovich.

Traducciones ambiguas
Una traducción se denomina ambigua (dentro del marco de este arquetipo universal) cuando para el protagonista tiene una modalidad y para el partenaire otra afín. (No debe confundirse con la ambitonal, véase arriba).

Por ejemplo, la réplica de un marido que, sin previo aviso, se va por asuntos, dirigida a su esposa:
— Ahora voy a una reunión de negocios y volveré en un par de horas.
es dialécticamente ambigua: para él mismo esta información suena en la modalidad de ejecución, mientras que para ella lo hace en la modalidad de creación.

Modalidades generales y intermedias de traducciones largas
Si una traducción es larga y consta de varias (dos, tres o más) frases, sus modalidades (dentro del marco de este arquetipo universal) pueden ser distintas, y esto es más la regla que la excepción. La modalidad general de tal traducción suele (las excepciones son muy raras) determinarse por la modalidad de su última frase. En el siguiente ejemplo, después de cada frase se indica entre paréntesis su modalidad diádica:
— Bueno, ahora estoy sola en el mundo. (yin)
Nadie me ayudará nunca. (yin)
No hay nada peor en el mundo que la soledad y la traición. (yin)
Por lo tanto, ¡vete para siempre, Porfiri! (yang)
La modalidad general de esta traducción es evidentemente yang, tanto en la percepción del protagonista como en la del partenaire.

Fórmulas de transiciones modales
No toda secuencia de modalidades intermedias en una traducción larga tiene derecho a existir: en un comunicador experimentado y hábil, estas se ordenan según ciertos esquemas o fórmulas de transiciones modales. Por ejemplo, el monólogo anterior sobre la soledad está compuesto según la fórmula “contrapunto yang”: yin – yin – yin – yang.

Existen varias fórmulas estándar de transiciones modales que se utilizan cada una en circunstancias completamente específicas. Por ejemplo, aquí hay una traducción según la fórmula “sapo holístico”: local – global – local:
— ¡Me duele mucho la nariz! (Local)
¡Qué desagradable es cuando duele! (Global)
¡El extremo más pequeño, imagínate! (Local)

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